Ya no quedan sitios libres para ver en directo la final del Festival de Eurovisión. Ni para las semifinales. Y la reventa, previsiblemente controlada por mafias locales, ofrece entradas al precio de unos 1500 euros.

Según la agencia DPA, cuando el pasado día 16 de marzo salieron a la venta los tickets para asistir los días 12, 14 y 16 de mayo al estadio moscovita Olimpijski, se agotaron 6.000 de golpe. Un grupo de personas compinchadas se hizo con los primeros puestos de la fila en las taquillas y también con el grueso de los billetes.

No obstante, aún se pueden adquirir entradas para los ensayos previos al festival, algo que recomienda la organización, que asegura que en este tipo de acontecimientos el mercado negro siempre entra en acción. Tanto la prensa rusa como los foros de Internet han dado la voz de alarma sobre esta situación.