Me han dejado la casa hecha una ruina
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El parque de viviendas vacías en España ha crecido un 25,48% en la última década, rondando los 3,01 millones de unidades, según un informe presentado en agosto por la Fundación de las Cajas de Ahorro. El principal motivo por el que tantos propietarios se niegan a alquilar (además, obviamente, de no necesitar demasiado el dinero) es el miedo a los impagos y   los destrozos. Y lo cierto es que son las dos causas de gresca más frecuentes entre arrendados y arrendatarios.

Casi lo único que puede hacer el propietario que se encuentra con desperfectos graves es apropiarse de la fianza para reparar los daños. Pero no es raro que el coste de la reparación exceda esa cantidad. «Nosotros hemos visto casas tras un desahucio en las que no quedaba ni un mueble y hasta habían arrancado los enchufes», cuenta Lourdes Alboreca, directora de servicios jurídicos de la Asociación de Defensa del Propietario de la Vivienda (Adeprovi). En este caso no queda más remedio que afrontar una lenta batalla legal en los tribunales.

Mejor prevenir que curar

Alboreca señala como única solución actuar a priori.

Estipulando en la redacción del aval bancario que también cubre los desperfectos además del impago.

Con un seguro en el que se aclare que se trata de una vivienda alquilada. Es frecuente que el arrendatario se encargue del continente y el arrendador del contenido.

Existen además productos específicos para arrendamientos. Por ejemplo, por actos vandálicos causados por inquilinos desahuciados.

Otro punto de vista

Para el arrendatario las cosas son distintas. Es común que, a su parecer, dichos daños ya existieran previamente o que opine que los desperfectos causados no son para tanto. En Adeprovi confirman que existen los caseros espabilados dispuestos a lo que sea para quedarse la fianza. Por eso siempre es buena idea dejar constancia al firmar el contrato del estado del inmueble, con fotos si es necesario. Incluso estipular un plazo de unos quince días para que el inquilino compruebe que todo funciona.

La Obligación de avisar

Pocos inquilinos saben que tienen la obligación legal de comunicar a su casero todos los daños que se vayan produciendo.  El propietario no está dentro del piso y no tiene otra manera de saberlo. Lo mejor es hacerlo mediante burofax para que quede constancia del aviso y no haya problemas en el futuro.