Once beneficios que aporta a los niños realizar tareas domésticas y cuáles se recomiendan por franja de edad

  •  Gracias a ellas se les inculca el respeto a la igualdad entre personas, la responsabilidad y el trabajo en equipo.
  • Conviene que cada tarea se adapten a las capacidades y edad de cada niño para que no se frustren.
Un niño lavando los platos.
Un niño lavando los platos.
PIXABAY

Preparar la mochila y la ropa que llevarán al colegio, cocinar su receta favorita, cuidar de su mascota, ordenar sus juguetes o limpiar su habitación. Las tareas domésticas son mucho más que un engorro o una obligación diaria en cada casa. Implicar a los niños en su realización desde pequeños inculcará en ellos grandes virtudes como el respeto a la igualdad entre personas, la responsabilidad y el trabajo en equipo así como un chute de autoestima. Repasamos algunos de los principales beneficios que les reporta:

Estimula la autoestima

Cuando un papá o una mamá pide a su hijo que le ayude a realizar cualquier tarea en casa está fomentando, a la vez, su autoestima. El niño recibirá esto como un gesto de confianza y se sentirá valorado por sus padres, lo que aumentará la seguridad en sí mismo.

Potencia el sentido de la organización

Realizar desde pequeños tareas domésticas les ayuda a ser más organizados no solo en el ámbito del hogar, sino también en el académico y, ya de mayores, en el profesional.

Ayuda a adquirir hábitos

Contribuir a las obligaciones del hogar fomenta las adquisición de rutinas, ayuda a los más pequeños a organizarse mejor y, por extensión, les hace sentir más seguros. Estos hábitos podrán extenderlos, además, a otros ámbitos de sus vida: rutinas deportivas, estudios, actividades extraescolares... para organizar mejor su tiempo.

Contribuye al trabajo en equipo

Distribuirse y realizar las tareas domésticas entre todo los miembros de la familia contribuye a que el niño se sienta parte de un grupo y fomenta su capacidad para trabajar en equipo compartiendo responsabilidades.

Desarrolla las actividades motoras

Ya sea haciendo la cama, pasando la fregona, recogiendo los juguetes o preparando una receta con papá y mamá, el niño tiene la oportunidad de potenciar su desarrollo motor: coordinación ojo-mano, agarre, equilibrio, pasos...

Facilita la empatía

Aprendiendo a realizar diversas tareas, los pequeños tendrán más conciencia del tiempo y esfuerzo que suponen. Si a un niño le corresponde pasar el aspirador o lavar los platos a mano, probablemente ensucie menos el suelo la próxima vez que entre en casa, tire menos migas cuando coma o utilice menos utensilios de cocina cuando prepare una receta.

Estimula el sentido de la responsabilidad

Saber que el buen estado de la casa así como la harmonía y organización de la vida familiar dependen en gran parte de él ayudará a despertar en el niño el sentido de la responsabilidad.

Aprende cosas nuevas

Más allá de los juguetes, los juegos, los parques, el colegio o las tablets, hay otras actividades y otros utensilios que conviene aprender a usar por su gran utilidad para el día a día y, sobre todo, la vida futura: como la lavadora, el lavavajillas, el aspirador, el microondas, la cocina...

Recibe gran cantidad de estímulos

Aprender cómo se realizan las tareas domésticas potenciará todo lo relacionado con los sentidos (texturas, olores, colores y formas, sonidos...) así como la estimulación lingüística a través de nuevo vocabulario.

Interioriza la igualdad y la equidad

Echar una mano en casa desde niños les ayudará a entender que todos deben colaborar y que cada miembro de la familia tiene un papel en ella, independientemente de su edad o sexo.

Ejercita su capacidad de concentración

Medir las cantidades de una receta, contar los tenedores y platos para la cena, estar pendientes de no derramar la comida del gato o el agua de la jarra... les ayudará a estar más atentos.

¿Y qué pasos debemos seguir para involucrarle en las tareas domésticas?

¿Qué pasos debemos seguir para involucrarle en las tareas domésticas?

Hay varios puntos a tener en cuenta:

El principal, enseñarle cómo se hacen: no dejemos que se frustre sin motivo y expliquémosle, paso a paso, cómo debe hacer cada cosa. Nosotros somos su guía.

Ser pacientes: es probable que no lo haga bien o de la manera más perfecta ni la primera ni la segunda ni la tercera vez... No comparemos su trabajo con el nuestro, poco a poco irán perfeccionando la técnica.

Pocas tareas al principio: Antes de pedirle que haga una nueva tarea debemos estar seguros de que ya aprendió la anterior. No hay que atosigarlo y sí estar muy pendientes de su destreza y ritmo de aprendizaje.

Utilizar el refuerzo positivo: Cuando haga una cosa mal no hay que regañarle sino explicarle cómo puede conseguir hacerlo mejor. Y, sobre todo, reconozcamos y valoremos siempre lo que haga bien.

Ayudarle a recordar qué debe hacer: Cuando son muy pequeños estableciendo horarios rutinarios ‘llegó la hora de recoger los juguetes para cenar’ o ‘vamos a regar la planta del balcón como cada tarde’. Cuando ya sepa leer podemos contribuir con un planning o calendario de diseño divertido, colores llamativos o bonitos dibujos, donde añadiremos las tareas que corresponden a cada miembro de la familia.

Adaptar las tareas que pedimos a su edad: pedirle siempre aquellas tareas para las que creemos está ya preparado por edad. Poner el listón muy alto puede implicar que pierda el interés por hacerlas y la confianza en sí mismo.

¿Con qué tareas empezamos?

Estas son algunas de las tareas mas recomendables para los niños distribuidas por franja de edad:

2/3 AÑOS

A partir de los dos o tres años los niños ya pueden recoger y ordenar juguetes, regar las plantas, recoger su ropa, tirar cosas a la basura, comer solos o guardar sus cuentos.

4/5 AÑOS

Con cuatros años pueden sumar otras tareas como poner la mesa, vestirse solos, lavarse, recoger su habitación o fregar platos con ayuda y subidos a un taburete.

6/7 AÑOS

Los seis años son una edad ideal para empezar a hacer la cama, pasar la aspiradora, poner y quitar la mesa, ordenar su mesa de estudio y preparar su mochila para el colegio.

8 AÑOS

Con 8 años los niños ya son capaces de prepararse el desayuno, vaciar el lavavajillas, cuidar de su mascota, bañarse solo, barrer y fregar el suelo y, una de las tareas que más les suele gustar, preparar recetas de cocina con ayuda.

9/11 AÑOS

Un momento estupendo para adquirir responsabilidades más importantes como limpiar su habitación, sacar a pasear a su mascota, preparar y elegir su ropa, limpiar el polvo, preparar comidas sin ayuda y hacerse cargo del cuidado de un hermano pequeño.

12 AÑOS

A partir de los doce años se pueden incorporar tareas como tender y planchar la ropa, sacar la basura, hacer la compra o algún recado, coser un botón o cuidar las plantas o el jardín.

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