Una representación del Comité de Infracciones de la Comisión Europea han visitado las balsas de fosfoyesos de la empresa Fertiberia en Huelva. Los inspectores han estado acompañados de miembros de Greenpeace que, junto a WWF/Adena, interpusieron una denuncia ante el organismo europeo por la vulneración de varias directivas europeas sobre prevención y control de la contaminación.

Según ha informado Greenpeace, esta directiva exige la obtención de una Autorización Ambiental Integrada (AAI) para que una instalación industrial pueda funcionar, siempre que se respeten ciertas condiciones medioambientales.

Según Greenpeace los vertidos de Fertiberia no cumplen con las leyes
Exige, entre otras cuestiones, "la aplicación de todas las medidas adecuadas de lucha contra la contaminación y, en particular, el recurso a las mejores técnicas disponibles; la prevención de toda contaminación importante o la adopción de medidas para que, al cesar las actividades, el lugar de la explotación vuelva a quedar en un estado satisfactorio", recuerda la organización ecologista.

Greenpeace entiende que ninguna de estas cuestiones se cumple en el caso de los vertidos de fosfoyesos que Fertiberia realiza en las marismas del Tinto y a quien la Junta amplió el plazo para seguir vertiendo.

Las autoridades europeas se preocupan más por Huelva que la Junta o el Ministerio

"Es lamentable que de forma reiterada las organizaciones de las sociedad civil se tengan que llegar a instancias europeas para solucionar problemas que con la legislación española nunca se tendrían que haber producido", ha declarado Julio Barea, responsable de la campaña de Contaminación de Greenpeace.

Por último, ha señalado que "afortunadamente, parece que las autoridades europeas se muestran más preocupadas con la situación que vive Huelva que la propia Junta de Andalucía o el Ministerio de Medio Ambiente".

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