Tarta de San Lorenzo
Las colas superaron la plaza Zorrilla. Pablo Elías

Desde que la asociación provincial de confiteros se lanzó hace dos años a repartir raciones de la tarta de San Lorenzo, hemos asistido al nacimiento de toda una tradición.

La procesión de personas que ordenadamente esperan su turno desde la plaza de Colón hasta la de Zorrilla es ya una foto fija de las fiestas de Valladolid.

Al final, siempre hay alguien que se queda sin tarta, a pesar de que las raciones han ido aumentando. Los 14 confiteros que participaron en la elaboración de los pasteles este año han horneado 5.500 y 400 de ellos especiales para celíacos, o sea, sin gluten, el bizcocho sin harina y la naranja sin almidón.

Y con leche para mojar

Además y por aclamación popular, se repartieron tantas cajas de leche de medio litro como raciones. «Todos los años nos decían: ¡Ya podíais dar algo para mojar o para pasar mejor el pastel, una botellita de agua o algo así», comentan desde la asociación de confiteros, «así que se ha pedido colaboración y les hemos hecho caso».

La tarta de San Lorenzo sólo se elabora en ferias, pero gracias a esta iniciativa ya hay quien pregunta por ella en las pastelerías para comprarla y comerla en sus casas.

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