Maruja Castelo busca a su hermano
Maruja mira una vieja foto de su hermano. CARMEN SAURA
Salvador Castelo Rubio nació en Cartagena y desapareció, con 22 años, el 13 de noviembre de 1936. De los suyos, le sigue recordando su hermana pequeña, Maruja, que ahora tiene 81.

Desde su casa de la calle Salitre, Maruja ve el Calvario y el cementerio de Cartagena. No pasa un día sin que se asome y le pida al Señor que le deje encontrar a su hermano, para enterrarlo, junto a los demás. «Éramos doce».

Ella no tiene papeles que acrediten la fecha de la desaparición de Salvador. «Sólo tengo memoria. ¿No es suficiente?», se lamenta.

«Un día, un soldado fue a mi casa y le dijo a mi madre que cuando estalló la guerra, mi hermano, que estaba en Madrid, se fue al frente. Una noche, él salió con los amigos y llegó tarde. Lo castigaron y lo mandaron a la columna de choque. En la batalla de la Casa de Campo cuando vio que le iban a coger prisionero, cogió el fusil y lo tiró a los suyos, en la zona roja», cuenta.

Sólo tengo memoria. ¿No es suficiente?"

Aquel día de hace 72 años, recuerda Maruja, cuando entró en el salón de su casa y encontró a su madre llorando a gritos, ella se desmayó.

De Salvador, a Maruja le quedan dos fotos y el recuerdo. En una está con su madre y sus hermanos y en otra, con un amigo, vestido de soldado. «Era tan guapo»...

Cuando empezaron a llegar los exiliados republicanos de Rusia, Maruja pasaba los días leyendo las listas de nombres en los periódicos, buscando a su hermano. «He hecho hasta espiritismo», dice.

Desde que el juez Garzón dijo que iba a identificar a los enterrados en fosas comunes durante la Guerra Civil , Maruja lleva días que no duerme. «Quiero encontrar a mi hermano, aunque me cueste algún dinero. He enterrado a todos los otros y no quiero dejar a éste por ahí».

Otras siete familias de la Región

Siete familias murcianas que aún no han encontrado los restos de sus desaparecidos durante la Guerra Civil se han puesto en contacto esta semana con Floren Dimas, presidente de la Asociación de los Caídos por la Libertad en la Región para saber qué trámites tienen que hacer para encontrar y luego enterrar a los suyos. El juez Garzón les ha devuelto la esperanza.