Un avión de Alitalia
Un avión de Alitalia Cargo, una de las divisiones de la compañía afectada por el plan de despidos de Air France. (ARCHIVO) ARCHIVO
La compañía aérea de bandera italiana Alitalia pidió este viernes poder declarar el estado de insolvencia y pasar a una administración extraordinaria para salir de la crisis financiera en la que se encuentra. Así se lee en un escueto comunicado emitido tras la reunión del Consejo de Administración de la compañía.

Alitalia se acoge así a la nueva ley que regula la quiebra y crisis de las grandes empresas y que fue modificada justo el jueves por el Gobierno con el objetivo de poder salvar a la aerolínea de bandera. En la nota, Alitalia anunció que ha presentado la petición de declaración de insolvencia al Tribunal de Roma y solicitó el nombramiento de un administrador extraordinario con el objetivo de sanear la compañía.

Inmediatamente después, los medios de comunicación italianos anunciaban que el Presidente del Gobierno, Silvio Berlusconi, y el ministro de Desarrollo Económico, Claudio Scajola, habían firmaron el nombramiento del ex ministro de Hacienda Augusto Fantozzi como administrador extraordinario de la aerolínea.

Un endeudamiento de 1.172 millones de euros

La decisión del Consejo de Administración de la aerolínea es un ulterior paso para aplicar el llamado plan 'Fenix', elaborado por el Banco Intesa SanPaolo, que ejerce como asesor de la aerolínea en su proceso de privatización.

Durante la reunión de este viernes, el Consejo de Administración aprobó los resultados semestrales de Alitalia en los que se registra un nuevo aumento del endeudamiento que alcanza los 1.172 millones de euros, 57 millones más respecto a los primeros seis meses del año pasado.

Tras conseguir una administración extraordinaria, el 'plan Fénix', según las múltiples anticipaciones publicadas por la prensa italiana, dividirá Alitalia en dos partes. La primera sería una compañía libre de deudas que reunirá las actividades rentables de la aerolínea y que pasaría a manos de un grupo de empresarios, que invertirán unos 1.000 millones de euros.

La segunda mitad de Alitalia, que quedará bajo la administración especial, se haría cargo de las deudas y el resto de actividades, así como de la gestión de los anunciados recortes de personal entre 5.000 y 7.000 puestos, según los medios de comunicación.