El caso de Carmen Monclús Soláns, natural de la localidad altoaragonesa de Zaidín, no es muy común en lo que a herencias se refiere.
Había heredado todo el patrimonio de su marido porque no tenía descendencia

Según Heraldo de Aragón , esta oscense que falleció en 2006 a los 74 años, dejó escrito en su testamento que cierta parte de su patrimonio iba destinado al Ayuntamiento de su pueblo, una cantidad de 700.000 euros.

Bien es cierto, que sus parientes también recibieron parte del legado de la fallecida, en concreto, los bienes inmuebles que Carmen Monclús poseía.

La razón que explica tan generosa donación es la estrecha relación que le unía a la alcaldesa de Zaidín, María Teresa Font.

Al parecer, la fallecida y la heredera se conocían desde hace muchos años y llegaron, incluso, a trabajar juntas durante un tiempo en la extinta Hermandad Sindical de Labradores de Zaidín, cuando la edil tenía 16 años.

Carmen que había enviudado un año antes de su fallecimiento, había heredado todo el patrimonio de su marido, ya que no tenían hijos.

Por dicha razón, la rica y única heredera decidió incluir en el reparto al Ayuntamiento de Zaidín como beneficiaria de buena parte de ellos.

Carmen Monclús que siempre guardaba buenos recuerdos de su pueblo, en el que no vivía desde que se casó, decidió aportar a Zaidín parte de su patrimonio cuando ella muriese.

En este sentido, el Ayuntamiento va a destinar el legado a la mejora, acondicionamiento y pavimentación de algunos de sus caminos rurales. El resto del dinero se irá inviertiendo en obras de mejora que necesite el pueblo.

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