Una tragedia con sensación de paraíso

‘Los girasoles ciegos’ gravita sobre tres grandes personajes en el drama de la posguerra
Los girasoles ciegos
Los girasoles ciegos
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José Luis Cuerda ha vuelto por sus fueros. Al lugar de privilegio en el escalafón del cine español al que se aupó con La lengua de las mariposas. De igual forma que en aquella ejemplar película, Rafael Azcona, en su trabajo postrero, firma el guión también basado en una obra literaria importante. En este caso, de Alberto Méndez, que ganó a título póstumo el Premio de la Crítica y el Nacional de Narrativa en 2005 con los cuatro relatos encadenados en los que se sustenta Los girasoles ciegos.

Cuerda ha extraído esta pieza señera y enérgica de nuestro cine que ya es una candidata clara a los próximos Goya. Insiste el director, como lo hizo en La lengua..., en ahondar en esa inagotable fascinación que siguen ejerciendo la posguerra y la Guerra Civil. Un tiempo de injusticias palmarias, de sangre y represión que puede alimentar excelentes películas. Una de ellas, sin duda, es la que tenemos entre manos.

Fábula moral a lo Dickens

Tres personajes sublimes encarnados por tres poderosos intérpretes ayudan a reflejar esa época de huida hacia adelante sin ganas que fue la amarga victoria. Uno, el perdedor, el hombre de letras al que buscan los franquistas y al que sólo le queda vivir de los recuerdos, incorporado con su habitual grandeza –ya sea en el género del drama o la comedia– por Javier Cámara.

Su mujer, guapa, sufrida, inteligente, sobradamente preparada para cualquier devenir, sirve a Maribel Verdú para bordar un personaje en la misma línea de las afortunadas actuaciones que ha firmado en los últimos años. La gran sorpresa la ofrece Raúl Arévalo, un comodín valioso en filmes como Azuloscurocasinegro o Siete mesas de billar francés. Aquí se convierte en una estrella con su rol de un cura joven incapaz de reprimir sus sanos impulsos sexuales, aunque se arrepienta y maldiga de ellos atenazado por la férrea moral del nacionalcatolicismo.

El filme es un tragedia, sí, pero José Luis Cuerda la describe con la gratificante sensación de paraíso de las fábulas morales de Charles Dickens o Victor Hugo. Este drama de provincias de una ciudad machacada, próxima a la frontera portuguesa, adquiere la grandeza de un clásico imperecedero por la esencial y potente carga representativa de sus protagonistas.

España, 2008 / 98 min / Dir.: José Luis Cuerda / Int.: Maribel Verdú, Javier Cámara, Raúl Arévalo / Estreno previsto: 29 de agosto

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