Johnny Depp y Terry Gilliam, durante el cancelado rodaje de 'El hombre que mató a Don Quijote'.
Johnny Depp y Terry Gilliam, durante el cancelado rodaje de 'El hombre que mató a Don Quijote'. ARCHIVO
El cineasta británico Terry Gilliam va a retomar el rodaje de El hombre que mató a Don Quijote, que se vio obligado a suspender en España hace ocho años, según ha confirmado en declaraciones que publica
The Independent .

Gilliam suspendió en 2000 el rodaje de su 'Quijote' tras sufrir todo tipo de problemas
El proyecto, que contaba con Johnny Depp y Vanessa Paradis en el reparto, se truncó en el año 2000, cuando tuvo que ser operado de una hernia el actor francés Jean Rochefort , que iba a encarnar al "caballero de la triste figura".

"Por lo que sabemos, la filmación sigue adelante", afirma Gilliam, realizador de películas como Brazil (1985) y 12 monos (1995).

"Cuando Johnny Depp esté listo, nosotros estamos listos. Estamos hablando de fechas para rodar. Básicamente, todo depende de su agenda, pero, de cualquier manera, estamos preparados", señala el director, ex miembro del legendario grupo Monty Python.

Gilliam confía en que su Don Quijote vuelva a cabalgar y a deshacer entuertos "en algún momento del próximo año, antes del verano".

Aunque hace poco adquirió los derechos legales del guión original, el cineasta ha decido empezar de nuevo el proyecto: "Lo vamos a rodar otra vez completamente", subraya.

"Estos años de intermedio -explica- me han enseñado que puedo escribir un filme mucho mejor. Me entusiasma que se vaya a llevar a cabo finalmente".

Aparte de los problemas de salud de Rochefort, el rodaje de la película se vio trastocado por una serie de imprevistos y accidentes, como el vuelo de aviones militares que interrumpían los diálogos o una riada que arrasó un escenario.

En la película, Vanessa Paradis daba vida a Dulcinea y Depp interpretaba a Sancho Panza, convertido en un publicitario estadounidense.

La hernia que padeció Rochefort le impedía montar de forma prolongada a caballo, como requería el filme.

Las peripecias de Gilliam y el equipo de rodaje fueron reflejadas en el magnífico documental Lost in La Mancha, que pretendía filmar la producción de la película y terminó constatando lo que estuvo a punto de ser el final de la carrera del director.