Los forenses han negado este jueves la posibilidad de que Luigi D.G., acusado de matar a su hijastro por hacerle perder una partida en la videoconsola, tenga un trastorno causado por la adicción al juego. Así lo han dicho en la última sesión del juicio contra el acusado, celebrada este jueves.

La Fiscalía ha mantenido su petición de 20 años de pena por el asesinato del menor
A este factor se ha acogido la Fiscalía para mantener su petición de 20 años de pena por el asesinato del menor. Según el fiscal, el crimen fue por dolo eventual ya que los golpes que se le dieron resultaban "letales" para un bebé. Además ha recordado que los forenses han explicado que si se hubiera atendido al niño con celeridad "se habría salvado". El fiscal considera que existió "ánimo y voluntad" de causar daño al menor, "el cual no tenía posibilidad de defenderse".

También ha incidido en que, de acuerdo con varias declaraciones, el acusado no llevaba días jugando sino solo un rato y ha reiterado que el informe psiquiátrico es "contundente" al negar la posibilidad de ofuscación por el juego. El Ministerio Público ha terminado su informe afirmando que puede ser cierto que, como dice el acusado, quería al niño como un hijo "hasta que dejó de tratarlo como tal", ha concluido.

La acusación particular quiere 25 años de cárcel

Las acusaciones popular y particular han modificado este jueves su petición de pena para el acusado elevándola a 25 años de cárcel por asesinato con ensañamiento, alevosía y parentesco. Según los abogados de la acusación, el acusado dio varios golpes al menor hasta producirle la muerte. Además el bebé no tenía posibilidad de defenderse.

La acusación también se ha basado en el informe psiquiátrico forense para defender que el crimen no tenía justificación alguna, ya que los psicólogos y psiquiatras no encontraron ninguna posibilidad de trastorno en el acusado causado por el juego.

La defensa insiste en el trastorno y piden solo dos años de cárcel

Por su parte, la defensa ha mantenido que el trastorno existió apoyándose en la declaración de uno de los psicólogos que ha manifestado que, de acuerdo con su caso personal, es posible que cuando una persona esté jugando "no atienda a razones". La defensa también se ha apoyado en las palabras de la madre del acusado.

La defensa ha considerado que el crimen es un homicidio preterintencional
La defensa ha considerado que el crimen es un homicidio preterintencional, es decir que no había intención de matar sino solo de lesionar, pero el resultado terminó siendo fatal. Admite una pena máxima de dos años de cárcel para su defendido. La defensa quiere que se admitan los supuestos de confesión y de trastorno como atenuantes.

Antes de terminar la sesión el acusado ha hecho uso de su derecho a la última palabra y ha vuelto a manifestar que "quería mucho" al bebé, que está "muy arrepentido" y que "nadie mata a un ser amado así como así". También ha aprovechado para "pedir perdón" a los familiares de la víctima.

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