Conocido entre una inmensa legión de fans como El Duque de la serie de televisión Sin tetas no hay paraíso, Miguel Ángel Silvestre encarna en 3:19, del director mexicano Dany Saadia, a un joven que, a causa del cáncer que padece, vive su particular cuenta atrás en una arriesgada apuesta cinematográfica donde la realidad y la animación interactúan entre sí.

Las casualidades le llevaron a ser actor, aunque, pese a cosechar una gran fama, y estar acosado por cientos de chicas allá por donde pisa, sigue siendo ese 'Migue' que de pequeño comía "bocadillos de nocilla".

¿3:19 es un número maldito, mágico…?
O bendito, ¿quién sabe? Es un número que utilizan como referencia en la película. Es además un número que nos persigue a todos los que hemos hecho la película, en plazas de garaje, en aviones…Siempre está ahí.

¿Esta película habla sobre la amistad, el amor y la muerte. ¿Qué crees que es lo más importante de la vida?
Lo más importante de la vida es el amor a tu gente, a tu familia y a los amigos, y también la familia que vas creando en la vida porque son ellos quienes le dan sentido y sabor a todo.

El amor mueve las paredes del mundo"

Entonces, ¿nada es casualidad?
Creo que nada es casualidad. Creo que hay alguien arriba que nos van poniendo pequeños obstáculos de los que tenemos que aprender y, que a final, son migas de un camino que hay que seguir. Hay que dejarse llevar. Yo, personalmente, soy muy inquieto, lo fuerzo todo, pero al final la vida siempre me enseña que es ella la que me pone donde ella quiere y que por mucho que haga yo…

¿Crees que el amor lo puede todo?
Yo creo que sí. El amor mueve las paredes del mundo.

¿Qué debe tener un amor para que éste sea inolvidable?
Ser lo más generoso posible.

Dar sin esperar nada a cambio, ¿no?
La generosidad es uno de los mayores rasgos del amor verdadero, y que lo hace universal.

¿Qué se siente al ser uno de los hombres más deseados?
Pues lo miro con ojos muy bonitos. Es maravilloso vivir lo que estoy viviendo ahora. Además, me da fuerza y confianza para seguir, y a la vez sube el listón de estudio para intentar sorprender en el siguiente trabajo a la gente que me apoya. Me da alas para seguir preparándome.

El personaje que encarnas, Ilán, es totalmente diferente al mafioso El Duke de la serie Sin tetas no hay paraíso. ¿Crees que sorprenderás con este papel?
Esa es la finalidad. Lo que voy a intentar es sorprender a la gente. Sí que es verdad que no tiene nada que ver un personaje con el otro pero cada uno tiene muchas corazas para mostrar ese niño que tiene dentro. En este caso, se da cuenta que en una cuenta atrás no hay corazas.

¿Odiarías a muchas chicas si éstas van a ver tus películas sólo por tu físico y no por tu trabajo?
Creo que no hay que pelearse con eso. Cada uno que vaya por lo que quiera. Lo importante es que vayan. Al final, el físico está ahí, pero pesa mucho más lo que yo aprendí de ese personaje y lo que yo creo que puedo transmitir a la gente, y luego que se vayan con el sabor que quieran porque lo bonito es que apoyen el arte. Lo bueno de esta película es que sales del cine con ganas de exprimir a tus amigos y de compartir momentos con ellos y eso es más importante que cualquier físico.