Rodolfo Chikilicuatre
Rodolfo Chikilicuatre y sus bailarinas en el ensayo general. TVE

Que Rodolfo Chikilicuatre no ganara Eurovisión quizá sea lo de menos. Esta edición ha generado tanta expectación como la que tuvo en su momento la ‘triunfita’ Rosa. Y de eso hace ya seis años. Pero su resultado obtenido hay que tenerlo en cuenta, valorarlo y analizarlo, pues ha logrado el mejor puesto de los últimos cuatro años.

Tanta curiosidad tenía su riesgo. La broma con la que España se presentó al festival no hizo tanta gracia como se esperaba. Además de las habituales simpatías fronterizas de Portugal y, ya este año, Andorra, la canción de Chikilicuatre encontró apoyo en otros países como Grecia y Francia, que supieron comulgar con el humor paródico con el que España ha condimentado Eurovisión.

Sin embargo, Baila el Chikichiki, esa apuesta poco ingeniosa y quizá un tanto fuera de lugar, ha demostrado que puede conseguir los mismos resultados que otros candidatos más serios y profesionales.

Abucheado

A pesar de superar las expectativas con creces, el representante español causó “indignación” por parte de los eurofans. Los puristas no supieron ver más allá. Recibió abucheos y algunos pocos aplausos. Lo cierto es que la promoción del ‘frikismo’ se ha rentabilizado al máximo. Anuncios publicitarios, ‘merchandising’, presentaciones. Todo un arsenal de estrategias para sacarle el jugo al personaje.

La campaña orquestada en torno a Chikilicuatre ha reportado grandes beneficios a sus creadores. Es cierto. ¿Apagado? ¿Acabado? Que nadie se confunda pues el producto continúa. Eso sí, hasta que comience a hartar y se desvanezca como en tantas otras ocasiones. La incógnita ahora es saber cuánto tiempo va a pasar hasta que David Fernández, el actor catalán que encarna al personaje, destierre definitivamente el acento argentino y su guitarra 'Luciana’ con los que se ha paseado por todos los medios de comunicación en los últimos meses.