Comisaría.
Lugar donde la chica asegura que no fue tratada bien. J.S.
Indignada. Así decía sentirse una joven ceutí por el trato recibido durante el proceso de denunciar una agresión que sufrió la madrugada del pasado sábado. La falta de información de la Comisaría de la Policía Nacional, el "poco calor humano" que recibió en los juzgados y las "deficiencias" y el "caos" del sistema judicial provocaron que llegara a la Oficina de Atención a las Víctimas tres días después de los hechos.

La joven perdió un diente al intentar defenderse del presunto agresor
Tal como relató la afectada a 20minutos.es, el incident ocurrió cuando salía de un pub de la ciudad mientras se dirigía a su domicilio. En la calle Espino, un individuo que le seguía saltó en su espalda y le tapó la boca con la mano. En ese momento, la joven mordió la mano del individuo de manera que perdió un diente.

Una vez ocurridos los hechos, la denunciante encontró "un inconveniente tras otro". El primero tuvo lugar cuando se dirigió a la Comisaría de la Policía Nacional, donde después de "aporrear" la puerta y tener que entrar por la zona lateral, uno de los agentes le da a entender "que para la próxima vez debo coger un taxi desde el pub hasta mi casa", tal como relató la víctima.

Una vez denunciados los hechos, los agentes trasladaron a la joven al centro de salud José Lafont "en la zona trasera de un zeta, donde trasportan a los detenidos que incluso se orinan en los sillones".

La víctima encontró en el Palacio de Justicia ceutí "un inconveniente tras otro"
El momento en el que la Policía le comunica que podía ir a reconocer al detenido se une a esta cadena de "injusticias" que sufrió la joven. "Me llamaron en un momento en el que estaba sola en casa y no tenía con quien ir a Comisaría. Le dije al agente que tampoco tenía ropa, por lo que me contestó que si tenía que comprarme un chándal", explicó la víctima.

La joven se queja también de la atención sanitaria recibida, ya que su amiga, enfermera, tuvo que ponerle las vacunas del tétanos y la hepatitis B, porque en el centro sanitario no se las inyectaron. "Al morder al presunto agresor me quedaron restos de piel entre los dientes, por lo que hubo un intercambio de sangre y debía ser vacunada", apuntó.

El detenido había cometido 30 delitos y no le habían dictado sentencia alguna
Su paso por los juzgados para prestar declaración fue también "toda una odisea", según relató la chica. "Nadie me explicaba nada ni me informaba sobre lo que debía hacer. Incluso el juez del número seis interrumpió la entrevista porque le avisaron de algo que había pasado con otro caso. Yo sólo quería que ese hombre estuviera en la cárcel y no en la calle".

Según relató la joven, el detenido había cometido 30 delitos "y no se había dictado una sentencia firme sobre él". Todo esto le hace pensar "que existe una gran descoordinación en el poder Judicial y que si agreden a la hija o a la madre del comisario el agresor estaría en la cárcel a los cinco minutos de haberse producido los hechos", concluyó.

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