El 'monstruo de Amstetten' niega que abusara de su hija cuando ésta era pequeña

  • Asegura que Elisabeth tenía 19 años la primera vez que se acostaron.
  • Aclara que la secuestró porque "desde que entró en la pubertad, Elisabeth dejó de hacer lo que yo le decía".
  • Josef Fritzl considera que "fue genial tener una segunda familia en el sótano, con una mujer y unos pocos niños".
Josef Fritzl, en unas de sus famosas vacaciones. (THE SUN)
Josef Fritzl, en unas de sus famosas vacaciones. (THE SUN)
THE SUN

Josef Fritzl, el monstruo de Amstetten, que ha reconocido que deseaba sexualmente a su madre y que violó a su hija a sabiendas de "que le hacía daño" pero le "daba igual", ha negado rotundamente que abusara de Elisabeth, a la que mantuvo secuestrada durante 24 años en un calabozo que él mismo construyó bajo su casa.

Fue genial tener una segunda familia en el sótano

"No es verdad. No soy un hombre que tenga sexo con niños pequeños. Sólo me acosté con ella después, mucho después", declaraba Fritzl en la entrevista que concedió a la revista austriaca News, según recoge The London Paper.

Según el padre de Elisabeth, mantuvieron sexo por primera vez en la primavera de 1985 (la hija tenía 19 años) y que ella no opuso resistencia, porque no le habría servido de nada.

Cuando se quedó embarazada, ella "estaba, por supuesto, muy preocupada por el futuro, pero compré libros de medicina, por lo que ella sabía todo lo que tenía que saber cuando llegó el día", asegura Josef, que compró "toallas, desinfectante y pañales".

"Fue genial tener una segunda familia en el sótano, con una mujer y unos pocos niños", afirma el monstruo, que durante la entrevista reitera que deseaba tener "muchos hijos para que no crecieran solos" como le pasó a él, y que por esa razón se casó con su esposa Rosemarie.

"Elisabeth no seguía mis normas"

El secuestrador aclara los motivos por los que recluyó a su hija en el zulo: "Desde que entró en la pubertad, Elisabeth dejó de hacer lo que yo le decía, no seguía mis normas. Estaba toda la noche en bares y volvía apestando a alcohol y tabaco", alega.

"Traté de rescatarla [...] siempre la traía a casa, pero ella se iba otra vez. Por eso tuve que crear un sitio en el que darle la oportunidad, a la fuerza, de mantenerse al margen de esas malas influencias", declara.

Se excusa apelando a que creció "en los tiempos de los nazis", donde les imponían control y respeto a la autoridad: "Supongo que tomé algunos de esos viejos valores, todo inconscientemente, por supuesto".

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