Lugar en el que los Agentes Rurales encontraron el cadáver del perro.
Lugar en el que los Agentes Rurales encontraron el cadáver del perro. TWITTER DE AGENTS RURALS

Los agentes recogieron el galgo y lo llevaron a un veterinario, que consideró que había muerto por traumatismos en ambos lados del cuerpo, incompatibles con un atropello, por lo que aseguró que había "muerto a palos", ha informado a Europa Press el jefe del Cuerpo en la Plana de Lleida, Llorenç Ricou.

El perro llevaba un microchip con el nombre de una persona con domicilio en Toledo, que permitió a los agentes contactar con el Colegio Oficial de Veterinarios de Castilla-La Mancha y averiguar que el perro había sido vendido a una persona de Balaguer, relatan Agents Rurals en Twitter.

Con la colaboración de los Mossos d'Esquadra, citaron al propietario y la Conselleria de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat le ha abierto un expediente por infracción muy grave de la Ley protección de los animales.

Según Ricou, si se puede demostrar que el propietario mató al perro, podría tener que hacer frente a una multa mínima de 3.000 euros.

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