Este premio nació con el objetivo de promover y apoyar la recuperación, la mejora y el mantenimiento de aquellos pueblos con una población inferior a 1.000 habitantes, así como potenciar la defensa del patrimonio y proteger la identidad de Cantabria.

Para esta edición se mantiene una dotación de 130.000 para el ganador y una placa conmemorativa, así como dos accésits de 10.000 euros cada uno para las localidades que queden en segundo y tercer lugar, con la finalidad, en este último caso, de contribuir a mitigar los gastos e inversiones realizadas como consecuencia de la presentación de la candidatura e incrementar y fomentar la competencia entre los ayuntamientos y las entidades locales.

Tal y como se establece en las bases publicadas en el BOC, el pasado 4 de abril, el premio se establece en régimen de concurrencia competitiva y de acuerdo con los principios de publicidad, transparencia, objetividad, igualdad y no discriminación.

Está dirigido a los ayuntamientos y demás entidades locales para el reconocimiento de aquella actuación en infraestructura municipal realizada en pueblos con una población inferior a 1.000 habitantes que se considere más representativa de la mejora de las condiciones o calidad de vida de los sus ciudadanos o que más respete los valores de la tradición, la cultura o el patrimonio regional.

La dotación económica del premio irá destinada a sufragar los gastos derivados de la ejecución de las actuaciones, cuya entrega tenga lugar dentro del año de la convocatoria en vigor.

Los pueblos galardonados desde su creación han sido Novales (Alfoz de Lloredo), 2005; Caviedes (Valdáliga), 2006; Puente Viesgo, 2007; Mazcuerras, 2008; Udalla (Ampuero), 2009; Tudes (Vega de Liébana), 2010; Barcenaciones (Reocín), 2012; Villaescusa del Bardal (Campoo de Enmedio), 2014; Cosío, 2016; Mogrovejo, 2017 y Esles de Cayón en 2018.

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