Así lo ha señalado Lassalle durante su intervención en el curso 'Inteligencia artificial, democracia y (des)información' que tiene lugar esta semana en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).

A su juicio, ese "tecnopoder" supone el "golpe de Estado" que han dado las corporaciones tecnológicas en el "poder democrático de Estados Unidos" porque han sido capaces de controlar todos los resortes, manejar la información y conservarla mediante la "evolución de unos algoritmos" sobre los que "nadie está estableciendo regulación", ha aseverado.

Para solucionar esta situación, el que fuera secretario de Estado de la Sociedad de la Información y Agenda Digital de España ha planteado la necesidad de un "debate público" que "dé pie a la regulación" y ha planteado que la "única sociedad" que puede hacerlo es la europea.

"Estados Unidos ya está perdiendo y China va directo al 'tecnoleviatán'", ha asegurado, al tiempo que ha reconocido las manifestaciones de Hong Kong contra la ley de extradición a China como la "batalla moral más importante", pese a que, según vaticina "el escenario es absolutamente distópico".

Según Lassalle, existe una "ventana de oportunidad" para modificar la realidad sobre la ausencia de debate y legislación en torno a las nuevas tecnologías si las sociedades europeas "asumen como agenda propia" que Europa "tiene capacidad" para poder "afrontar esta dimensión" e "instrumentarla en términos legales".

En este sentido, Lassalle ha lamentado que hayamos llegado a esta situación "sin el más mínimo debate público" en torno a estas cuestiones y ha hecho un llamamiento a la sociedad europea por ser "la única" que lleva "2.500 años pensando en la relación del hombre con la técnica".

El exsecretario ha citado a autores como Martin Heidegger, José Ortega y Gasset o Jürgen Habermas que, en su opinión, demuestran que la reflexión sobre la técnica "ha acompañado al imaginario de Europa desde sus orígenes".

Según Lassalle, los seres humanos interpretamos la relación del hombre con la técnica como algo de "naturaleza neutra" o "instrumental" y, según asegura, no nos damos cuenta de que la técnica es una "voluntad de poder que no quiere conocer limites" porque "ambiciona con trascenderlos".

"Debemos ser capaces de aprovecharla porque si no estaremos desarrollando un modelo en el que la aparente libertad es una libertad asistida que nos ayuda a ser más eficientemente lo que ya somos y eso significa desterrar la capacidad para equivocarnos y reinventarnos para no ser atrapados por el determinismo tecnológico", ha concluido.

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