Ada Colau (ARCHIVO)
Ada Colau en una imagen de archivo. David Zorrakino/Europa Press

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha confirmado la propuesta de instalar "un peaje de entrada a la ciudad" con el objetivo de disminuir el volumen de coches y reducir de forma drástica la contaminación, tal y como solicitaron a principios de mes las 200 entidades que integran la Mesa para la Emergencia Climática.

Sería una medida adicional a estudiar una vez se conozca la efectividad de las restricciones a los vehículos más contaminantes que se aplicarán a partir del 1 de enero de 2020 en Barcelona y su área metropolitana.

Es una propuesta que el gobierno municipal tiene sobre la mesa ya que según ha asegurado Colau en una entrevista a TV3, "como ayuntamiento tenemos que hacer más" para seguir luchando contra la emergencia climática.

Según la alcaldesa, lo más importante es que "hay una concienciación ciudadana", por lo que las medidas contra la contaminación "no creo que sean impopulares, sino que la ciudadanía las está pidiendo". Ada Colau ha añadido que la contaminación es un problema de salud "muy grave" que "puede provocar muchas enfermedades" y que afecta especialmente a los niños.

Las entidades por su parte piden a la alcaldesa que sea más drástica y proponen establecer un peaje urbano para reducir a la mitad los vehículos privados que circulen por la ciudad.

Según ha explicado a 20minutos el investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Xavier Querol, "más que un peaje sería una tasa o un impuesto cuya recaudación se destinaría a la financiación del transporte público".

Con el objetivo de reducir los vehículos que entran en Barcelona, asegura Querol que se debe restringir también el aparcamiento en las calles de forma que "sea todo zona verde para uso exclusivo de los vecinos de un barrio concreto".

Con la restricción de tráfico en las zonas de bajas emisiones a partir del 1 de enero de 2020 "no se reducirá el número de turismos", afirma Xavier Querol, lo que hará es "renovar el parque móvil" que será, eso sí, menos contaminante pero "no habrá menos vehículos".

Por ello, el investigador del CSIC defiende para Barcelona "una tasa urbana siguiendo el modelo de Estocolmo" –que afecte a toda la ciudad– donde han conseguido reducir un 30% el tráfico.

Asegura que un modelo como el de Milán o Londres, donde la tasa afecta solamente al centro de la ciudad, "la medida no es tan efectiva". Ante las críticas por si este peaje puede ser discriminatorio socialmente, Querol apuesta por aplicar carriles de alta ocupación (VAO) para que aquellos vehículos que lleven tres o más ocupantes no tengan que pagar la tasa.

Las entidades han pedido a la alcaldesa que dé una respuesta el próximo 27 de septiembre en el marco de la movilización prevista en Barcelona por la Huelga Mundial por el Clima.

De momento, y a la espera de la viabilidad del peaje urbano, lo que sí se aplicará en Barcelona a partir de septiembre son diez medidas que supondrán reducir un carril de circulación de la calle Aragón –que pasará a ser exclusivo para autobuses– y eliminar un carril de coches en la calle Mallorca entre Meridiana y Diagonal.

Con estas dos medidas el consistorio calcula que se evitará la circulación diaria de 6.000 coches por ambas vías. Otras medidas serán ampliar las zonas de 30 km/h, las supermanzanas y reducir el tráfico alrededor de 27 escuelas de la ciudad.

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