DIPUTACIÓN DE SEGOVIA
En 70 kilómetros encontramos gastronomía, cultura y bisontes. Es la magia que guardan los desvíos de la carretera segoviana por la zona de las Hoces del río Duratón. DIPUTACIÓN DE SEGOVIA

La ruta, en cuanto se toma el desvío en Cerezo de Abajo, está llena de tentaciones. Hay un camino bastante directo, pero los aficionados a los desvíos emprenden la travesía hacia Prádena para buscar dos tesoros naturales: la cueva de los Enebralejos, una fantasía de formaciones calcáreas, y uno de los acebales más importantes de Europa, además de un mágico bosque de sabinas.

El camino a Sepúlveda por Perorrubio y Vellosillo tiene todavía otro desvío, en este caso a Duratón. Dicha aldea se extiende sobre un museo de 23 siglos de historia, donde cabe destacar la necrópolis visigótica más amplia del territorio nacional, Confluentia, y una de las iglesias románicas más encantadoras de toda la provincia.

Sepúlveda aparece desde lejos, escalonada sobre una loma empinada. Una vez dentro, el paseo es una delicia para los sentidos. Además del castillo, hay una maravillosa cantidad de casonas e iglesias por donde es posible demorarse durante horas en la visita. Siempre se ha dicho que el románico sepulvedano es el precursor del románico segoviano, caracterizado por la galería exterior y una profusa decoración.

Son muchas las voces que afirman que la iglesia del Salvador es el monumento de arte medieval más genuinamente español. Esta se encuentra en la parte más alta de la villa y tiene casi mil años. Más abajo, el rincón que colinda con la plaza Mayor, la escalinata, el crucero y la iglesia de San Bartolomé es uno de los más encantadores que se pueda imaginar.

Reserva de bisontes

Por las calles flota el aroma de las panaderías, que se entremezcla con el mejor ponche segoviano, y el olor al lechazo, fruto de la maña con los hornos que tienen los sepulvedanos.

Una de las mejores maneras de bajar el cordero y el buen vino de la tierra es un paseo por el desfiladero del Duratón, al pie mismo de Sepúlveda. Nos permite ver un desfiladero espectacular además de dar un buen vistazo a las murallas, un tramo de la calzada romana. Pero es momento de volver a la carretera.

En los alrededores de Villar de Sobrepeña abundan las cuevas naturales en los acantilados, muchas de ellas fueron habitadas en tiempos prehistóricos. El camino pasa por San Miguel de Neguera, abandonado y arruinado pero con una curiosa casona gótica, antes de llegar a Sebúlcor, donde encontramos una necrópolis visigoda del siglo vi. No muy lejos, incluso hay una reserva con bisontes traídos de Polonia.

De aquí sale un camino que conduce a un tesoro, ya que es donde mejor se luce el Duratón. Nuestro destino es el monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles de la Hoz, que se encuentra en ruinas pero está situado en uno de los enclaves más espléndidos que quepa imaginar, al fondo de un meandro del Duratón. El embalse de Burgomillodo ha cortado los accesos por tierra más habituales, así que la mejor manera de llegar es en una excursión en piragua, sintiendo la aventura mientras los buitres sobrevuelan el conjunto. La vista desde lejos también es espectacular.

Llegados a Villaseca hay que buscar el desvío a la izquierda hacia uno de los enclaves más asombrosos de toda la provincia, donde el camino se ralentiza, como siempre que se llega a un lugar especial. Este es el priorato de San Frutos, que nos habla de ermitaños que buscaban la soledad y el incógnito en estos lugares agrestes y desolados. Hace trece siglos, este rincón sería lo más parecido al fin del mundo. La iglesia se encuentra en una península cortada a pico sobre el Duratón, pero para llegar hay que caminar unos 20 minutos desde el lugar donde se deja el coche, hasta llegar a un mirador desde donde hay una panorámica fabulosa.

Encontrar la ermita requiere pasar un puente que supera la llamada Cuchillada. Se afirma que San Frutos creó esa brecha con un golpe para proteger el lugar de los musulmanes. Un mágico lugar donde se mezclan arte, leyenda, el río, el desfiladero y el cielo. Y, tal vez, hasta el vuelo de los buitres.

DÓNDE COMER

Hotel Hoces del Duratón - Posada del Duratón

Cl. La Matilla, 1. Sebúlcor, Segovia. Tlf: 921521424