Muralla de la Macarena de Sevilla
Zona intramuros de la muralla de la Macarena de Sevilla. EUROPA PRESS - Archivo

La muralla de la Macarena va a ser por fin restaurada manteniendo por completo su aspecto original. Así lo ha anunciado el Ayuntamiento de Sevilla, después de que el proyecto recibiera este miércoles el visto bueno de la Comisión Provincial de Patrimonio. Los trabajos, que costarán cerca de un millón de euros –financiados en parte por el Gobierno central–, se empezarán en 2020 y se prolongarán durante un año. No se han detectado problemas estructurales importantes en este monumento nacional y Bien de Interés Cultural (BIC), pero sí otros que, de no tratarse, podrían desembocar en patologías más graves, según señalaron técnicos de Urbanismo.

Estas son las claves de la restauración de uno de los enclaves más importantes de la ciudad, testigo de la historia de la capital hispalense desde la época romana.

Calendario. La Comisión Provincial de Patrimonio Histórico ha emitido un informe favorable sobre el proyecto. Ahora, este será remitido al Ministerio de Fomento para su aprobación definitiva que, si se realiza antes de que acabe el año, permitirá su licitación inmediata para que las obras puedan comenzar en 2020. Los trabajos, según afirmó el Consistorio, se prolongarán durante un año.

Financiación. El presupuesto del proyecto asciende a 920.000 euros, de los cuales el 55% será financiado por el Ayuntamiento de Sevilla y el resto, por el Ministerio de Fomento a través del programa 1,5% Cultural. El delegado de Hábitat Urbano, Turismo y Cultura, Antonio Muñoz, recordó ayer que fue en junio de 2018 cuando el Consistorio presentó la solicitud para estas ayudas, que fue aprobada el pasado 13 de marzo.

Lugar de la intervención. Los trabajos se llevarán a cabo intramuros, en el tramo comprendido entre el arco de la Macarena y la puerta de Córdoba.

Actuaciones previas. Muñoz ha destacado que los último trabajos, de carácter menor, datan de 2006. Una intervención tan completa como la que ahora se va a realizar no se hace "desde hace años", siendo similar, según indicó el delegado, a las ejecutadas en los años 60 y entre 1985 y 1986.

Diagnóstico. Los estudios previos han servido de base para la elaboración del proyecto. Según los análisis, no se aprecian problemas estructurales importantes "de índole mecánica", aunque sí aparecen patologías consideradas como "habituales y poco destructivas", pero que necesitan una actuación que evite su desarrollo y la "aparición de otras más graves".

Qué se va a hacer. Entre las actuaciones que se llevarán a cabo destaca un tratamiento del biodeterioro, causado por hongos, líquenes y vegetación parasitaria, así como la limpieza de la muralla y de la vegetación en el paseo de ronda; se efectuará un tratamiento de las sales solubles; se sellarán las fisuras y grietas que haya mediante el relleno de las mismas; se restaurarán las tapias reintegrando la pérdida de material exterior, pero utilizando materiales y métodos similares a los empleados en su origen; se hará una consolidación e hidrofugación de los paramentos; y se limpiará el sistema de evacuación de aguas de la liza.

Y qué no se va a hacer. Los técnicos de Urbanismo han descartado, en base a los estudios previos, la sustitución o recubrimiento total de la superficie, ya que esto conllevaría "un importante cambio de imagen" y, en ocasiones, la pérdida de información constructiva. Tampoco se realizarán intervenciones de recuperación de volúmenes, lo que supondría recuperar las trazas y perfiles desaparecidos de la muralla mediante la restitución de su volumetría original.

Centro de interpretación. El Ayuntamiento tiene prevista la puesta en marcha de un centro de interpretación en la Torre Blanca del conjunto, que cuenta con restos romanos, musulmanes y visigodos, entre otros, previos a la "devastación" de la muralla en 1868 para ampliar la ciudad.

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