Mousse de chocolate a la naranja
Mousse de chocolate a la naranja  EMMA GARCÍA

Mousse, probablemente el postre francés más internacional y versionado de la historia, también de los más sencillos de preparar, aunque con sus truquitos para que salga perfecto.

Seguro que alguna vez hemos intentado hacer una mousse y nos ha quedado una mezcla de chocolate rica pero sin la textura tan característica de este postre. Esas burbujitas que, a pesar de los ingredientes, consiguen que parezca un dulce ligero, algo así como chocolate con aire.

En realidad, no es difícil conseguir esa textura que marca la diferencia, solo tenemos que seguir esta sencilla receta y tener en cuenta algunos trucos para que nos quede perfecta.

Ingredientes

  • 5 claras de huevo
  • 3 yemas de huevo
  • 100 gr. de azúcar
  • 200 gr. de chocolate 70% cacao
  • 100 gr. de mantequilla

El chocolate y la mantequilla

Fundimos el chocolate y cuando esté prácticamente derretido añadimos la mantequilla que tarda mucho menos en deshacerse. Mezclamos ambos bien hasta conseguir una mezcla líquida y sin grumos.

Algo básico para conseguir una buena mousse es que el chocolate sea de calidad: cuanto más bueno, mejor resultado.

Lo siguiente es fundirlo y remover bien para que no queden grumos y que se integre con el resto de ingredientes. Podemos derretirlo al baño María o en el microondas a temperatura media/baja y con intervalos de 30 segundos para que no se queme.

El merengue perfecto, lo más importante

En un bol grande empezaremos a montar las claras con la sal. Se puede hacer de forma manual pero vamos a cansarnos y tardar mucho, así que lo más fácil es usar unas varillas eléctricas. Empezamos con baja potencia y cuando empiecen a montar vamos añadiendo el azúcar poco a poco y aumentando la potencia. Tenemos que conseguir un merengue sólido, que forme picos y al inclinar el bol no se mueva.

Tenemos que tener la precaución de dejar los huevos fuera del frigorífico 15-20 minutos antes de montar las claras (10 si hace mucho calor). Si los huevos están fríos, las claras tardaran mucho en montar y a veces resulta imposible. Si están a temperatura ambiente no nos van a dar ningún problema.

Otro truco para un merengue de diez es separar muy bien las claras de las yemas. Si parte de la yema se queda en la clara, la grasa puede darnos problemas al montar, así que si esto ocurre tenemos que quitar el trozo de yema de la clara con ayuda de una cuchara. Tendríamos el mismo problema si el bol tuviera restos de alguna grasa como aceite.

La nata bien fría

Nuestra receta no lleva nata y queda perfecta, pero muchas recetas de mousse sí la llevan. En ese caso, y al contrario que con el merengue, la nata cuanto más fría mejor. Aquí te explicamos todos los pasos para conseguir la nata montada perfecta.

Batimos las yemas con una varilla manual y las mezclamos con el chocolate y la mantequilla hasta que todo quede bien integrado.

Tenemos que asegurarnos de que la mezcla de chocolate y mantequilla ya está templada, porque si añadimos las yemas cuando aún esté caliente, estas se cuajarán y se formará una pasta que tendremos que tirar directamente a la basura.

Para conseguir una mezcla homogénea, echamos las yemas de una en una, mezclando bien antes de añadir la siguiente.

Mezclar con suavidad

Poco a poco vamos añadiendo el merengue al bol con la mezcla de yemas, chocolate y mantequilla hasta que quede todo mezclado y con el mismo tono de color.

Lo más importante de este paso es hacerlo muy despacio, mezclando con suavidad y movimientos envolventes para que el merengue no pierda su consistencia. Es aconsejable usar una lengua o espátula de goma.

Unas horas de frigorífico

Pasamos la mousse a vasos o recipientes individuales y los dejamos en el frigorífico unas horas.

Si tapamos los recipientes individuales con papel film o algún envoltorio reutilizable, evitaremos que la mousse absorba otros olores del frigorífico y que se seque en exceso la capa superior.

Para que tenga una buena consistencia y se forme la clásica textura de mousse, tenemos que respetar los tiempos de frío. Mínimo 3 horas o incluso de un día para otro.

Si sacamos la mousse del frigorífico 15 minutos antes de servir, no estará tan fría y se apreciará mejor su sabor.