Raquel, en 'First dates'.
Raquel, en 'First dates'. MEDIASET

A First dates acuden comensales de muy diferentes ideologías y religiones, y este jueves fue el turno de Raquel, que como ella misma se definió: "Soy una monja protestante, pero me puedo casar".

La madrileña acudió al programa de Cuatro en busca del amor: "Al ser protestante, soy una monja que me puedo casar y es lo que quiero, estoy buscando el amor, un monje parecido, que sea un buen cristiano. Espero que Dios me ponga una persona a mi lado en el momento adecuado, y que no tarde mucho", reconoció.

Carlos Sobera fue el encargado de recibirla en la entrada, y la monja le entregó un regalo: "Te he traído una Biblia porque quiero que conozcas más a Jesús y con esto te habla", comentó ante la cara de sorpresa del presentador.

Raquel explicó que "como atea era una pecadora normal y corriente hacía cantidad de cosas que estaban mal, pero mi conciencia acallaba esos pecados para que parecieran la cosa más normal del mundo", pero un viaje a Inglaterra lo cambió todo. "Cuando llegué allí me decían que Dios te hablaba, y como quería que a mí también me dijera, por lo menos, "Hola, buenas tardes", me convertí", admitió la madrileña.

"Había que abrir la biblia al azar, yo lo hice y me dijo: "Por tanto Raquel, hija rebelde, vuelve tras sus rebeldías por el camino que ya recorriste a las ciudades que son tuyas", y le entendí que me volviera a España", confesó la monja.

En el programa de este jueves, Raquel pudo elegir entre tres pretendientes llamándoles durante unos segundos por teléfono, que le permitieron hacerles un par de preguntas. De esta manera, Salvador, Ismael y Marco Antonio conversaron con ella, pero el afortunado fue el último pretendiente, Marco Antonio, porque le contó algo de su pasado que la hizo inclinarse por él: "Le he elegido porque es un monje auténtico, su vida la estaba dedicando a Dios".

El madrileño explicó que fue monje, pero que lo dejó "no por falta de vocación, sino que vi algunas cosas que antes de entrar no las había visto", contó. "Todo era más una empresa que una institución o que fui por unos motivos distintos a los que luego me encontré dentro. Pequeñas cosas que, cuando se engloban todas, te hacen ver que no es el camino", añadió.

Con la emoción de una creencia similar, ambos comenzaron a cenar y a hablar sobre Dios, sus anteriores parejas o aficiones, pero cuando Marco Antonio entró en "un tema escabroso como es el sexo", Raquel prefirió no comentar nada con él.

Según avanzaba la velada, ambos cada vez tenían menos cosas en común, y eso les llevó que, en la decisión final, ninguno de los dos quisiera volver a verse como pareja, "quizá como amigos", concluyó marco Antonio.