Parlamento de Austria
Parlamento de Austria. Jebulon / WIKIMEDIA COMMONS

El partido autríaco FPÖ ha confirmado este martes que votará contra el canciller conservador Sebastian Kurz si se llega a debatir una moción de confianza en el Parlamento, confirmando así la ruptura total entre los hasta ayer socios del Gobierno.

Así lo anunció Herbert Kickl, el ultraderechista ministro del Interior cuya destitución fue anunciada ayer por Kurz, provocando que el resto de ministros del FPÖ anunciasen a su vez su salida del Ejecutivo a modo de protesta por esta decisión.

"Sería casi ingenuo por parte de Kurz suponer que nosotros en el FPÖ, tras la desconfianza de Kurz hacia nosotros, no tengamos desconfianza hacia él", ha declarado Kickl al diario Österreich.

El ministro aseguró que cuando tenga lugar un pleno extraordinario en el Parlamento, su partido votará contra el canciller y líder del Partido Popular Austríaco.

La moción de confianza ha sido anunciada por Jetzt, una formación minoritaria en el Parlamento, y está por ver si el socialdemócrata SPÖ la secunda, algo que provocaría la caída del canciller Kurz.

De momento, este partido, el principal de la oposición, ha pedido que todos los ministros, y no sólo los ultraderechistas, sean reemplazados por expertos hasta las elecciones anticipadas previstas para septiembre.

La crisis política en Austria arrancó el pasado viernes, cuando dos medios alemanes publicaron un vídeo grabado con una cámara oculta en el que el ya dimitido líder del partido de ultraderecha FPÖ, Heinz Christian Strache, se mostraba dispuesto a otorgar contratos públicos a cambio de financiación ilegal para su partido.

Las imagenes fueron grabadas en Ibiza (España) en verano de 2017, antes de las elecciones de octubre de ese año ganadas por Kurz y de las que salió una coalición de gobierno entre populares y extrema derecha.

La interlocutora de Strache era una mujer que se hizo pasar por la sobrina de un oligarca ruso dispuesta a invertir sumas millonarias en Austria.

Entre otras cosas, Strache le proponía la adquisición del diario Kronen Zeitung, uno de los más importantes del país, y que éste apoyase al FPÖ para ayudarle a ganar las elecciones.

Tras la dimisión de Strache el sábado, Kurz reclamó la marcha de Kickl como condición para mantener la coalición con los ultraderechistas.

Ante la negativa del FPÖ, Kurz anunció la destitución del ministro, lo que provocó la salida del Ejecutivo del resto de miembros del partido ultra, que controlaba las carteras de Interior, Exteriores, Defensa, Infraestructuras y Sanidad.