'La ternura', premio Max 2019
Integrantes de la compañía de Teatro de la Ciudad y Teatro de la Abadía, tras recibir el Premio Max 2019 al mejor espectáculo teatral por la obra 'La Ternura'. NACHO GALLEGO / EFE

Dulzainas, tractores, espigas y amapolas; espíritu libertario y reivindicación del teatro y la danza pero también de la visibilidad la mujer y de la necesidad de diálogo han punteado esta noche la gala de entrega de los XXII premios Max, en la que La ternura se alzó como Mejor Espectáculo Teatral.

Por primera vez en sus 22 ediciones, los Max se celebraron en Castilla y León, en el Teatro Calderón de Valladolid, la ciudad con mayor ratio de teatros por población —6 por 300.000 habitantes—, y actores de tanto prestigio como Concha Velasco, que recogió, "después de muchos años" de esperarlo, el Max de Honor.

De hecho, todos los participantes en el espectáculo, excepto Silvia Pérez Cruz, son de esa comunidad, según subrayaba la directora de la gala, Ana Zamora, que ya había advertido que no sería una ceremonia de "chistes" sino un "experimento teatral de gran densidad", con "personalidad castellanoleonesa" y la máxima "la fiesta de la libertad" por bandera.

En dos horas y diez de espectáculo, transmitido por La 2, pasaron por su escenario músicos como Silvia Pérez Cruz, Nuevo Mester de Juglaría, La Moda, Agapito Marazuela, Eliseo Parra y Amancio Prada y actores como Ginés García Millán, Charo López y Marta Poveda, que cantaron y recitaron textos de Cervantes, Luis Rosales, María Zambrano, Miguel Hernández, Calderón, o García Lorca.

Más autoras

En su intervención, Ana Graciani, directora de la Fundación SGAE, organizadora de los premios, exigió al nuevo Gobierno que el teatro y la danza se implanten como asignaturas en el colegio; lamentó que la autoras de obras sean solo un 18% del total y anunció la creación del premio Ana Diosdado de autoría femenina.

La presidenta de la SGAE, Pilar Jurado, defendió la gestión de su equipo al frente de una entidad que, subrayó, ha emprendido una nueva etapa de la que la sociedad, los autores y editores "pueden sentirse orgullosos": "la situación ha cambiado. Hemos hecho los deberes".

Jurado se emocionó al presentar el Max de Honor a Concha Velasco, una mujer "creadora y libre", y la vallisoletana destacó al recibirlo que le había costado "muchos años" que se lo diesen: "no se por qué, seguramente porque no me lo merecía", bromeó.

Aunque no era candidata en ninguna otra categoría, la obra de Alfredo Sanzol La ternura, un proyecto de investigación sobre los versos de Shakespeare, se llevó el galardón teatral más importante.

"Llevamos 20 años trabajando juntos y este espectáculo es el resultado de la lealtad, el tesón y el trabajo en equipo", destacó Sanzol.

Danza

La ceremonia empezó con una jota del segoviano Agapito Marazuela, "un ejemplo de compromiso con la libertad", según el actor Fernando Cayo, presentador de la gala, que tenía un presupuesto de unos 250.000 euros.

Los primeros premios en fallarse han sido los de danza: el de Mejor Intérprete Femenina fue para Eva Yerbabuena por Cuentos de azúcar y Daniel Doña se llevó el de Mejor Intérprete por Psique.

El escenario, en colores azules y dorado, con hierba, amapolas y pacas de trigo en el suelo, recibió acto seguido a Sharon Fridman, premiado por la Mejor Coreografía por Erritu.

La compañía de Rocío Molina obtuvo el de Mejor Espectáculo de Danza por Grito pelao y Silvia Pérez Cruz se llevó el de Mejor Composición Musical precisamente por su trabajo en esa obra.

La catalana explicó al recogerlo que le había costado "bastante" hacer esa música, nacida "de mirar a Rocío Molina ser madre soltera; a la homosexualidad; a la fecundación in vitro... cosas a las que nunca había cantado".

Por la libertad de expresión

Daniel J. Meyer, premio a la Mejor Autoría Teatral por AKA (Also Known As), advirtió en su discurso, remedando el texto de Bertolt Brecht, que "vendrán a por raperos, tuiteros, y presentadores", y animó a luchar por la libertad de expresión.

El Max a la Mejor adaptación teatral fue para Jordi Prat i Coll por Els Jocs florals de Canprosa, una obra del Teatre Nacional de Catalunya (TNE), que partía con cuato candidaturas y se quedó solo con este: "es muy triste un país en el que se intenta llevar a los tribunales a personas por hacer humor", señaló el galardonado.

La Mejor Autoría Teatral fue para Josep María Miró i Coromina por Temps salvatge, también del TNC, que se ha llevado dos premios de los cinco a los que aspiraba. En nombre de Miró leyeron un texto en el que éste se pregunta si es "un territorio bonito para vivir" aquel en el que hay "quien está privado de libertad por defender determinadas ideas".

Mejores intérpretes

María Hervás, Mejor Actriz Protagonista, reveló que los candidatos habían recibido un correo electrónico pidiéndoles que el agradecimiento superara el minuto, y ella tuvo dos ocasiones para hablar porque, también por Iphigenia en Vallecas, se llevó el Max a Mejor Espectáculo Revelación.

El premio para Mejor Actor Protagonista fue para Albert Salazar, por AKA (Also Known As), y Xavier Albertí se llevó el de Mejor Dirección de Escena por Temps Salvatge: "Vivimos un tiempo salvaje en el que los verdaderos patriotas somos los artistas", dijo.

El premio a Mejor Espectáculo de Calle fue para Flotados, de Cia David Motreno & Cristina Calleja: "Quería decir —señaló Moreno en su agradecimiento— que soc un catala molt catala y Cristina Calleja, una castallena muy castellana ¿quién dijo alguna vez que no nos podíamos entender?".