El 19% de los catalanes se encuentra por debajo del umbral de la pobreza. Eso significa que 1.356.000 ciudadanos viven con menos de los ingresos mínimos, de acuerdo con los últimos datos de Idescat, referidos a 2006. La situación ha empeorado. En 2005 el problema afectaba a un 17,2%. Dicho de otro modo, Catalunya ha sumado 152.000 pobres más en sólo un año. Se considera que una familia con dos adultos y dos niños es pobre si juntos no suman 17.380 euros anuales.

Las medidas para atajar la pobreza son insuficientes e ineficaces

«Estas cifras constatan que después de trece años de crecimiento económico, el presupuesto dedicado a la protección social o a la prevención de exclusión se ha mantenido estable. No se ha aprovechado la época dorada de generación de riqueza», lamenta el director de Càritas diocesana de Barcelona, Jordi Roglà. «Lo que no se invierte, al final aflora, como ha pasado con los trenes de Cercanías. Las medidas para atajar la pobreza son insuficientes e ineficaces», argumentó.
La incidencia es mayor en los hogares integrados por mayores de 65 años

Roglà exigió un esfuerzo para invertir la situación, similar al realizado para erradicar la extrema pobreza, que en 20 años se ha reducido a menos de la mitad en España. La incidencia es mayor en los hogares integrados por mayores de 65 años (52% de pobres), aunque es muy alta en las monoparentales (42%). Los extranjeros (40%), los viudos (28%) y las mujeres (21%, frente al 17% de los varones) son los colectivos que lo tienen peor. También los que tienen educación básica (30%).

La insuficiencia de ingresos tiene otros efectos: un 27,6% afirma que no tiene ni 500 euros para reaccionar ante gastos repentinos y a un 32,9% no le da para pagarse una semana de vacaciones.