Shine a light: emoción sobre un escenario

En primer plano, Keith Richards en un fotograma de "Shine a light".
En primer plano, Keith Richards en un fotograma de "Shine a light".

Martin Scorsese , aún reciente ganador del Oscar al mejor director por Infiltrados, es un viejo seguidor de los Rolling Stones . Su música ha revestido filmes de ambiente mafioso del director italoamericano como Uno de los nuestros o Casino.

La actuación que recoge del mítico grupo en el teatro Beacon de Nueva York (diciembre de 2006) es un homenaje sincero, cálido y cercano a la gran banda de rock and roll de las últimas cinco décadas, presentado en el reciente Festival de Berlín.

Es maravilloso ver moverse y saltar a Mick Jagger después de tantos años e incitarnos a la danza, a la alegría y al frenesí a través de canciones como Brown sugar, Satisfaction o Start me up, sin menospreciar baladas cargadas de recuerdos y grandeza como As tears go by, Loving cup o You got the silver, que canta, cigarrillo en ristre y con una clase impresionante, Keith Richards.

No hacía falta ser fan de los Talking Heads cuando Jonathan Demme rodó en 1984 un soberbio filme, Stop making sense, de un concierto del grupo. Shine a light es un derroche de maestría visual, de garra y energía del maestro Scorsese, y seguiría siéndolo aunque sus protagonistas no fueran los Rolling Stones.

EE UU, 2008 / 120 min / Dir.: Martin Scorsese / Int.: Mick Jagger, Keith Richards, Ronnie Wood, Charlie Watts / Estreno previsto: 4 de abril

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