Cometer una infracción por exceso de velocidad es una de las sanciones más comunes en las carreteras españolas.

La DGT cuenta con cerca de 1.990 radares fijos, móviles y de tramo sin contar con Cataluña y País Vasco, que tienen transferidas las competencias en materia de tráfico. Pero además de estos radares, se ha popularizado en los últimos días el término de 'radares en cascada'.

Cuando se circula por la carretera y se ve una señal que indica la presencia de un radar fijo se tiende a levantar el pie del acelerador para aminorar la velocidad, pero una vez pasado el cinemómetro, son muchos los conductores que aumentan de nuevo la velocidad.

El diario online Navarra.com ha explicado la presencia de 'radares en cascada', el nuevo método puesto en marcha por la Policía Foral para pillar 'in fraganti' a los conductores. Pero, ¿qué son y cómo evitarlos?

Los 'radares en cascada' consisten en colocar dos radares de velocidad muy seguidos, es decir, colocar un radar móvil unos kilómetros después de un cinemómetro fijo. De esta manera, cuando el conductor piensa que ya ha pasado el peligro de ser multado, tiende a aumentar la velocidad y más adelante le espera un nuevo radar.

Para evitar ser multado lo mejor es respetar en todo momento las normas de circulación. Aunque hay quienes aplican la llamada 'regla del 7'. Esta teoría consiste en que los radares móviles cuentan con un margen de 7 kilómetros. De esta forma, los aparatos están configurados para detectar a todos los vehículos que superen en más de 7 km/h la velocidad permitida.

El objetivo de los radares es tratar de reducir el número de accidentes provocados por el exceso de velocidad. Según el estudio "Velocidad y riesgo de accidente" realizado por International Transport Forum (ITF), el exceso de velocidad es el principal problema que tienen los países motorizados. Una estimación realizada para Noruega muestra que, si todos los conductores condujeran por debajo de los límites de velocidad, el número de muertes se reduciría en un 20%.