En su sentencia, la Sala II del Tribunal Supremo desestima el recurso interpuesto por el acusado contra la dictada por el TSJCyL de octubre de 2018, que a su vez confirmó una sentencia de la Audiencia Provincial de Burgos.

El Alto Tribunal entiende que existió alevosía en el crimen, una vez que José Tomás Villalibre acorraló a la víctima en la cocina de su domicilio y a continuación existió un "acometimiento sorpresivo" con un cuchillo de grandes dimensiones.

En concreto, se considera probado que el ataque se realizó por sorpresa porque el ahora condenado, en un momento dado de la discusión, buscó un cuchillo en un cajón, lo cogió y acometió el asesinato mientras ella pedía auxilio y él le tapaba la boca.

Lo único que ella pudo hacer, añade la sentencia, fue intentar parar los ataques con las manos, momento en el que se produjeron las lesiones en las mismas y, en concreto, la de agarre de la comisura del dedo pulgar con el índice.

De este modo, la sentencia considera probado que José Tomás Villalibre es autor de un delito de asesinato con alevosía y con las agravantes de parentesco y de cometer el delito por razón de género.

Los hechos se produjeron durante la noche del 16 de julio de 2016, cuando el ahora condenado acudió a un concierto de Melendi en Aranda de Duero, a sabiendas que la víctima iba a acudir con dos amigas, después de haber intercambiado mensajes por whatsapp.

Tras el concierto, José Tomás Villalibre se dirigió a la vivienda que había compartido con su exmujer y que el juez le había atribuido a ella tras el divorcio.

Pese a ello, entró en el domicilio con unas llaves que conservaba y la esperó en el salón hasta que entró e inició una discusión con ella.

El crimen se produjo en la cocina, donde Villalibre cogió un cuchillo con el que asestó a la víctima, que falleció de forma casi instantánea, dos puñaladas en el pecho mientras le tapaba la boca para amortiguar los gritos.

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