SARA UPA UCE apicultura
SARA UPA UCE apicultura EUROPA PRESS

Así lo ha afirmado el responsable del sector apícola de UPA-UCE Extremadura, Antonio Prieto, en una rueda de prensa ofrecida este miércoles, en Mérida, donde ha explicado los detalles de este proyecto denominado 'Apicambio' y desarrollado junto a la Asociación Sectorial Forestal Galega (Asefoga) con el apoyo de la Fundación Biodiversidad, del Ministerio para la Transición Ecológica.

De este modo, Prieto ha destacado que la apicultura es el sector ganadero que "más incidencia puede tener" respecto a los efectos del cambio climático porque, según ha dicho, la flor es "mucho más sensible" ante fenómenos meteorológicos.

Según los datos aportados por Prieto, Extremadura hay alrededor de 650.000 colmenas actualmente y más de 1.600 apicultores, de los cuales en torno al 80 por ciento son profesionales que viven directamente de la apicultura.

Asimismo, ha explicado que en los últimos años y a partir de la crisis económica, los apicultores buscan "cada vez más alternativas" registrando su marca propia como apicultores profesionales para poder vender productos propios como miel, regalos hechos con cera de abeja, o cosmética natural, entre otros.

En este sentido, Antonio Prieto ha resaltado que una de las alternativas para mitigar los efectos del cambio climático en la apicultura es la diversificación de la producción, más allá de la venta de miel y polen, mediante la elaboración de otros productos como propóleos, ceras, larvas de abejas para pesca o larvas de zánganos y obreras que según ha dicho, son "muy apreciadas en la cocina oriental".

Además, ha destacado el apiturismo, la apiterapia o las sesiones formativas en colegios sobre la actividad apícola, como alternativas "muy interesantes" para impulsar este sector.

TRASHUMANCIA, COOPERACIÓN Y ASESORAMIENTO

Junto a la diversificación, Antonio Prieto ha destacado la trashumancia o movilidad de las colmenas que según ha dicho, "disminuye el riesgo de consanguinidad" en las abejas, ofrece "mayor resistencia" a las enfermedades, permite acceder a una flora distinta a la que hay en Extremadura y "aumenta" la polinización.

Asimismo, ha destacado que debido a la mortalidad de las abejas, para poder obtener la misma producción de miel y polen, los apicultores deben intensificar los colmenares.

Junto a esta, otra de las alternativas propuesta para mitigar los efectos del cambio climático es "acercar los productos de calidad a circuitos de proximidad", así como valorar la raza, intensificar la investigación o potenciar la contratación de seguros agrarios para que la producción apícola tenga "tranquilidad" ante cualquier incidente climático, ha indicado.

Asimismo, Prieto ha señalado que la cooperación entre apicultores es una medida "efectiva" que permite al profesional acceder a más información y favorece la toma de decisiones, al tiempo que ha remarcado que Extremadura es "líder" en este ámbito ya que según ha dicho, más del 60 por ciento de apicultores están en cooperativas y más del 95 por ciento pertenecen a organizaciones agrarias.

Por otro lado, ha resaltado la importancia de "potenciar" la formación y asesoramiento sobre el desarrollo del sector para "poder seguir siendo competitivos", así como la "mejora" de la sanidad apícola ya que, según ha dicho, hay "muy pocos" productos sanitarios para curar a las colmenas de enfermedades endémicas como la varroa.

DESARROLLO DEL PROYECTO

El proyecto se ha desarrollado a través de un proceso participativo de encuestas con la cuales se ha pretendido estimar la preocupación del sector apícola en cuanto al cambio climático y sus efectos futuros, así como conocer la valoración de la población sobre las actuaciones desarrolladas por las administraciones en este aspecto e identificar los hábitos y medidas puestas en marcha por los profesionales apícolas.

En este sentido, ha concretado que el cien por cien de encuestados han oído hablar del cambio climático, así como que el 30 por ciento considera que los efectos vendrán en el futuro, mientras que un 65 por ciento asegura que el sector apícola ya padece los efectos del cambio climático y el cien por cien afirma que se tiene una menor producción de miel y polen.

Así, se han analizado 18 modelos con el fin de prever algunos efectos futuros que puede generar el cambio climático en el sector apícola como un aumento de temperaturas máximas y mínimas en torno a un cuatro por ciento, la disminución de precipitaciones anuales en al menos un 20 por ciento, el aumento en la frecuencia de fenómenos climáticos extremos, el desfase entre la tecnología de las abejas y las especies polinizadas o desajuste en la producción, entre otros.

Prieto ha resaltado que otro de los efectos del cambio climático es la "reducción en el periodo e intensidad" de las floraciones, lo cual se traduce en "escasez" alimentaria y "empobrecimiento" de la dieta de las colmenas, algo que se agrava, según ha dicho, con efectos no climáticos como enfermedades y plagas.

Por último, ha destacado el incremento de la mortalidad de las abejas en invierno, que según ha dicho, tradicionalmente era del 10 por ciento y en la actualidad alcanza entre el 25 y el 35 por ciento, una cifra que Prieto ha calificado como "preocupante".

PRÓXIMA CAMPAÑA

Por otra parte, respecto al desarrollo de la próxima campaña apícola, Antonio Prieto ha explicado que actualmente se está desarrollando la primera fase de repoblación de las colmenas muertas en invierno.

Así, ha detallado que debido a las condiciones meteorológicas adversas de las últimas semanas, la reserva de miel que había en las colmenas ha disminuido y se ha tenido que alimentar de forma suplementaria a las colmenas, lo cual conlleva un coste adicional.

En este sentido, ha señalado que en este periodo, hay "muchas colmenas con un nivel de abejas importantes", que según ha dicho, "se han comido las reservas y pueden estar muriendo de hambre" ya que, a causa del frío y el viento, "no hay néctar en el campo ni pueden entrar reservas suficientes", ha indicado.

Asimismo, Prieto ha destacado que enfermedades como la varroa, "debilitan" a la colmena, así como que la presencia del abejaruco perjudica "gravemente" a la actividad apícola, ya que según ha detallado, "crea estrés en la abeja y esta no sale", ha concluido.

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