Para la mayoría de los mortales el título Ben-Hur va irremediablemente ligado a la película que dirigió William Wyler en 1959. El inolvidable Charlton Heston daría vida a este príncipe judío que vivía horas bajas en tiempos de Jesucristo. Una epopeya en technicolor en la que se invirtieron 15 millones de dólares de la época, cinco años de trabajo, trescientos decorados en los estudios italianos de Cinecittá -entre ellos un circo romano-, 50.000 extras, 2.500 caballos, doscientos camellos... y que dio como resultado más de tres horas de metraje, once premios de la Academia (incluyendo el de Mejor Película) y escenas inolvidables como la carrera de cuadrigas o la batalla naval.

Pero antes de ella hubo otras dos versiones cinematográficas: un cortometraje mudo rodado en 1907, y un largometraje, también mudo, protagonizado por Ramon Novarro en 1925. Y todas ellas se inspiraron en un libro, Ben-Hur: una historia de Cristo, escrito por el estadounidense Lewis Wallace en 1880, que aunque ahora apenas se recuerda, fue uno de los libros más influyentes del siglo XIX. Tanto es así que en 1900 llegó a ser la novela más vendida de Estados Unidos superando al clásico La cabaña del Tío Tom. Un título que nadie le arrebataría, por cierto, hasta la publicación en 1936 de Lo que el viento se llevó.

Con todas estas referencias en la cabeza (y por tanto, el listón muy alto), la veterana compañía de teatro Yllana se ha atrevido a rizar el rizo y presentar lo que a priori podría haberse convertido en su proyecto más descabellado: transformar en comedia la épica y dramática historia de Judah Ben-Hur. El resultado, que ya pudo verse como estreno absoluto en la pasada edición del Festival de Mérida, llega estos días al Teatro La Latina, que acogerá el montaje hasta el 2 de junio.

La loca, loca historia de Ben-Hur, que así han tenido a bien bautizarla para que no queden dudas de sus intenciones humorísticas, tiene al mando a David Ottone y Juan Ramos (Yllana) en la dirección y ha contado también con la inestimable y muy fundamental aportación de Nancho Novo, encargado de adaptar al teatro en clave de comedia el texto original.

El actor y guionista habla sin tapujos de las dificultades de ponerse manos a la obra: "Cuando me propusieron el proyecto me vi antes dos retos: el primero, convertir en comedia un texto tan serio como el de Wallace y, el segundo, dar texto a una compañía que, precisamente, trabaja siempre sin texto. Conociendo al elenco y el tipo de comedia que hacen me temo que de lo que yo escribí quedará poquito", confesaba divertido durante la rueda de prensa. Curiosamente, el tema romano no le pillaba verde en la materia: "Casualidades del destino tengo un forofismo tremendo por el mundo romano desde hace muchos años que me ha servido para darle verosimilitud al texto".

Los directores lo tienen muy claro: "La esencia de Ben-Hur y de Mesala (su amigo traicionero) está más presente en La loca, loca historia... que en la película. Somos más Ben-Hur. De hecho, cuando hablas con la gente de la película todo el mundo tiene en la cabeza la carrera de cuadrigas pero cuando preguntas qué pasa luego, nadie lo recuerda. Nosotros hemos aprovechado ese hueco para darle una vuelta por completo al espectáculo".

Pasada por su particular batidora, donde es referencia imprescindible el humor de los Monty Python (que ya se atrevieron en su día a tocar también el tema judío-romano en La vida de Brian), la obra llega cargada de ingeniosos gags visuales, absurdos diálogos y temas de plena actualidad como la religión, el papel secundario al que se han visto relegadas las mujeres a lo largo de la historia o las fake news.

"En una obra tan de testosterona, hemos conseguido dos escenas deliciosas con el tema femenino como protagonista", afirma la actriz Elena Lombao. Ella, junto a María Lanau, Agustín Jiménez, Richard Collins-Moore, Víctor Massán y Fael García, son los encargados de dar vida a la multitud de personajes que pululan sin miedo al ridículo por el escenario.

El montaje llega avalado por el éxito con el que fue acogido el pasado verano en Mérida, donde se presentó durante cinco noches consecutivas: "Para una compañía gamberra como la nuestra, que a priori parece que no pega en un sitio de estas características, fue tocar el cielo" y también por la curiosidad que despierta lo que ellos mismos han definido como 'teatromascope', propuesta visual que les permite fusionar cine y teatro para revivir escenas icónicas de la película como la carrera de cuadrigas o la batalla naval.

El festival de Mérida en Madrid

A La loca, loca historia de Ben-Hur se suman este mes, en el Teatro Bellas Artes de Madrid, otros dos espectáculos teatrales estrenados en el Festival de Mérida en las dos últimas temporadas. Por un lado, la espectacular puesta en escena de Hipólito, versión circense de Maltravieso Teatro de la tragedia griega de Eurípides (obra que cerró la 64 edición del festival en agosto 2018). Se podrá ver del 10 al 14 de abril. Y por otro, Viriato, otra tragedia estrenada en el festival en 2017 que reflexiona sobre las guerras, la lucha de poder y la ceguera de los pueblos. Del 17 al 21 de abril.