Cambio de ventanas
Para cambiar las ventanas hacen falta permisos tanto de la Comunidad como del Ayuntamiento.  ARCHIVO

Tarde o temprano, todos nos planteamos una reforma en nuestro domicilio. Cambiar las ventanas es una de las prácticas más comunes, pero ¿hasta qué punto es necesario pedir permiso para ello?

El primer punto a tener en cuenta, tal y como aclara el experto Francisco Sevilla, de Mundo Jurídico, es la característica de las ventanas como elemento común de la vivienda, según recoge el artículo 396 del Código Civil, donde también se incluyen los revertimientos exteriores, los cierres, los muros de carga o las vigas.

Esa característica hace que, según la Ley de Propiedad Horizontal, las ventanas no puedan ser sustituidas, variadas o modificadas por la voluntad del propietario; para poder cambiarlas, es necesaria la autorización previa de la Comunidad, que ha de aprobarlo de forma unánime.

Los dos permisos necesarios

De forma concreta, son dos los permisos necesarios. En primer lugar, es vital solicitar una licencia de obra mayor, además de la ya mencionada autorización de los vecinos propietarios dentro del inmueble, que han de aprobarlo en una junta. Hay que tener en cuenta la necesidad de unanimidad; en otras palabras: si un solo vecino se posiciona en contra, esta no podrá llevarse a cabo.

Pero ¿cómo se solicita la licencia de obra mayor? Es necesario obtenerla en el ayuntamiento correspondiente, donde se indicará la necesidad de autorización para cambio de ventanas. Junto a esa petición, será necesario adjuntar a un impreso oficial una imagen de la fachada, un esquema de cerramiento y de presupuesto y el certificado de autorización de la comunidad de vecinos. Habrá que justificar además el pago de impuestos correspondientes a obras e instalaciones.

¿Qué hay que tener en cuenta? 

Siempre hay que tener en mente que se puede recibir una negativa, en especial si el aspecto no casa con el del resto de la fachada. De hecho, en la mayoría de los casos la solicitud será rechazada si se altera la estética exterior de la vivienda.

También será una traba vivir en un edificio antiguo que tenga valor patrimonial, monumental o histórico. No obstante, no todo es malo: si la obra está dirigida a mejorar la eficiencia del piso y no se modifica el aspecto exterior, el sí está prácticamente asegurado.

Ante todo, recuerda: es de vital importancia consultar y pedir los permisos necesarios y negociar con los vecinos en caso de una negativa inicial. Además, ten siempre presente el respeto al resto de propietarios y el bien común, incluyendo la uniformidad en el aspecto de la fachada.