Cultura.- Eloy Tizón SILVIA
Cultura.- Eloy Tizón SILVIA © ALMUDENA SANCHEZ

Precisamente, eso es lo que trata de conseguir en su nueva obra 'Herido leve' (Páginas de Espuma), un ensayo en el que el autor da una tregua a la ficción para reconstruir tres décadas de su propia memoria lectora.

Así, el volumen reúne a narradores "clásicos y posmodernos, consagrados y malditos, retratos de escritores y sus fantasmas, teorías y controversias, mitos y curiosidades hasta configurar una especie de mapa" literario.

Tizón señala, en una entrevista concedida a Europa Press con motivo de la presentación de la obra en València, que el proceso de selección de textos ha sido "tan apasionante como laborioso". "Un viaje intenso de ida y vuelta entre pasado y presente en el que he cribado mis reflexiones sobre literatura, autores y obras, ordenándolas en un relato coherente, lo cual he disfrutado mucho", relata.

Por 'Herido leve' desfila de Kafka a Murakami, pasando por Cervantes, Poe, Navokov, Capote, Mark Twain, Rimbaud, Cortázar, Thomas Mann, Beckett, Carmen Martín Gaite, Chéjov, Tolstoi, la lista es muy extensa e incluye además otros nombres como Francesca Duranti, Marina Tsvietáieva, Nadine Gordimer, Ricardo Menéndez Salmón o Andrés Neuman, entre muchos otros.

Viendo el resultado, Tizón reflexiona sobre lo que cuentan de uno mismo los libros que elige. "Los autores que leemos también nos leen a nosotros", dice el escritor, que asevera: "Nuestra biblioteca es un autorretrato. Podemos conocer a una persona por lo que lee o por lo que no lee. En estos autores estoy yo, una parte importante de mí, y por eso 'Herido leve' también es mi autobiografía oblicua. Hay ausencias inevitables, porque la literatura es inabarcable, pero siempre que he podido he completado los huecos".

"DESACELERADOR DE PARTÍCULAS"

El autor piensa que el tempo y la calma de la literatura son muy necesarios en una época como la actual. "Frente a la aceleración descabellada de informaciones, -argumenta- todos necesitamos ciertos oasis de calma para respirar, reflexionar, pensarnos, reordenar nuestra mirada, soñar. La literatura como desacelerador de partículas. El libro es un objeto lento".

Finalmente, preguntado por si los escritores que ha recopilado en esta obra tienen algo en común, comenta que el hecho de que "su implicación literaria es absoluta".

"Al margen de sus diferentes sensibilidades, que son grandes, todos los genios se caracterizan por compartir una misma actitud guerrillera de entrega hacia la belleza. No se andaban con remilgos; en la página en blanco se jugaban el ser o no ser. Con su ejemplo, los clásicos nos animan a ser valientes y a no rendirnos", remata.

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