Sergio y Maddie, en 'First dates'.
Sergio y Maddie, en 'First dates'. CUATRO

Algunos comensales de First dates dejan en el programa frases para el recuerdo, pero la cita de este lunes entre Sergio y Maddie, dejó suficientes para hacer un libro. Pese a que su cita comenzó muy bien y creían que tenían gustos afines, una serie de acciones y comentarios hicieron que la cena fuera un desastre.

El madrileño llegó con fuerza, tanta que ni saludó a Carlos Sobera y fue directo a la barra de Matías. Allí, el presentador le preguntó si ligaba mucho, a lo que Sergio contestó que: "Si (risas), soy un rompecorazones, incluso un poco cabrón. En 325 mujeres perdí la cuenta de las chicas con las que he estado, soy un empotrador", admitió sin pudor. "He tenido tres o cuatro relaciones, y la más larga ha sido de un año, pero es que a los 6 meses ya me había cansado. Me gusta estar con varias mujeres diferentes, si estoy con una sola me canso. Pero cuanto más cabrón soy, más les gusta", admitió.

Maddie, por su parte, se presentó diciendo que "soy muy ardiente y fogosa, me gusta me gusta jugar y hacer cosas nuevas". El presentador le preguntó por qué había fracasado en sus dos anteriores visitas al programa de Cuatro: "Creo que no estaban a mi altura". Y es que la rumana sólo buscaba un hombre "que sea educado, que me trate bien y que tenga dinero. Porque a mis los hombres me invitan a cenar en sitios de 100 o 200 euros por persona. He cenado en los mejores restaurantes de Barcelona", admitió.

Durante la cena charlaron sobre su procedencia, sus aficiones, a que se dedicaban... Y en ese momento, el entrenador personal admitió que "lo que más me gusta de Maddie es su mirada de loba, como si te estuviera comiendo entero porque me hace sentir deseado". Pero si había algo que tenían en común, era su amor por el dinero: "Soy ambicioso y me encanta el dinero". Ella, a modo de respuesta, le pidió que le enseñara el reloj, y se quedó conforme al ver que llevaba un Rolex.

Para el postre, ambos acudieron al privado, pero la obsesión de la rumana por los selfies empezó a desquiciar a Sergio. Pero la gota que colmó el vaso fue cuando les llevaron la cuenta. "No te hagas la boba, pagamos a pachas. La primera cita siempre a medias", comentó el madrileño. A lo que ella contestó que "me ha parecido muy cutre su reacción". Al final, pagó él.

En la decisión final, Sergio dijo que no quiso tener una segunda cita porque "no me ha gustado que este todo tiempo pendiente de su pelo, de sus pestañas, sus labios...". Por su parte, Maddie tampoco deseó volver a verle. "Ni hablar, me parece un chulo de barrio y no está a mi altura. Me gustan los tíos elegantes, cultos y que sepan hablar con una mujer", concluyó.