A última hora de la tarde de este viernes, al parecer, el párroco de la localidad había encendido en su casa una vela por un familiar fallecido recientemente, pero se le debió caer y empezó a extenderse el fuego por la habitación. En un primer momento, el cura trató de sofocar las llamas, sin lograrlo, y tuvo que salir al balcón para coger aire, dada la gran cantidad de humo que se estaba acumulando en la casa, y a pedir auxilio.

En ese momento, y dado que la vivienda está situada en la plaza Mayor de la localidad, varios jóvenes, que estaban en un bar cercano, observaron que el párroco estaba pidiendo ayuda desde el balcón de la casa, de donde empezaban a salir llamas.

En ese momento se quemaron los tiradores de las persianas y el párroco quedó encerrado en el balcón. Además, una persiana se perforó por la parte de arriba y salían las llamas por ella. Los jóvenes no podían acceder directamente al balcón debido a que estaba a bastante altura, así que intentaron entrar por la otra parte de la casa.

Sin embargo, "era imposible, había muchísimo humo", ha explicado a Europa Press Alejandro Ferrer, uno de los primeros que acudió a auxiliar al párroco. Ante esta situación, Ferrer decidió ir a su casa a coger cuerdas de escalada, ya que es aficionado al barranquismo, y pasó, con la ayuda del cura, una cuerda por el balcón y accedió hasta él.

Ferrer consiguió mover la persiana del balcón y entrar con dos extintores en la vivienda, además, gracias a la ayuda de los vecinos que se acercaron al lugar y a personal del Ayuntamiento, también logró introducir en el inmueble una manguera de agua para frenar un poco el fuego hasta la llegada de los bomberos.

Gracias a que un vecino acercó al lugar un vehículo con una pala excavadora, los dos pudieron bajar del balcón de forma segura, aunque Ferrer volvió a subir para volver a mojar la vivienda con la ayuda de la manguera puesta por el Ayuntamiento en la plaza.

"La verdad es que nos asustamos bastante, sobre todo cuando intentamos entrar la primera vez y nos dimos cuenta de que no podíamos, era imposible", ha relatado Alejandro Ferrer. Ha insistido en que muchos vecinos se fueron acercando a la zona, llamaron a la Policía y al 112.

"En un pueblo tan pequeño en pocos minutos estaban 50 personas ayudando en lo que cada uno podía", ha aclarado. Finalmente, los efectivos antiincendios han sofocado el fuego y han atendido al párroco, que aunque presenta algunas quemaduras en principio no revisten gravedad.

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