Es el verbo tan frágil
Es el verbo tan frágil Archivo

Sandra Santana (Madrid, 1978) posee una cualidad extraña: un zoom verbal con el que enfoca lo infinitesimal del territorio de la comunicación y del lenguaje.

Si los poemas de este libro fuesen fotografías, en algunos veríamos las pestañas con sus correspondientes ácaros microscópicos o la gota de leche que, al caer, forma una especie de corona regia inesperada. Lo que hace Sandra Santana en su poesía es reparar en lo que sucede entre dos vocales, en los carraspeos e interjecciones, en los bordes de los ojos y en las orillas de los labios.

De alguna manera, esa misma operación la tuvieron que hacer los expertos en nanotecnología para concebir y hacer funcionar sus piezas casi imperceptibles que hoy nos facilitan la vida.

Esta actitud hacia el lenguaje y hacia lo que éste nombra resulta ser, finalmente, un posicionamiento ante el mundo y consigue convertir Es el verbo tan frágil en un objeto raro, pero raro por infrecuente, en el que los poemas acechan ya desde sus títulos: Un tren avanza desde la boca al oído, Nuevas consideraciones acerca del destino del agua, o incluso desde el preciso instante de pasar la página.

Podríamos pensar que este libro funciona como una parada, como un descanso que nos hace reflexionar reposadamente sobre asuntos diminutos frente a la aceleración de nuestras vidas consumistas, pero quizá una lectura más atenta nos haga ver precisamente lo contrario: Es el verbo tan frágil contiene toda la rapidez de este tercer milenio.

Pre-Textos / 56 págs. / 9 euros