Jorge lópez
La serie "After Chapman", que evoca el imaginario de Goya, cubre una de las paredes de la galería Valle ortí.

La provocación recibe al público antes de cruzar la puerta de la galería Valle Ortí.

En su escaparate, frente al obispado, se expone una escultura de un conejo chamuscado, con la forma de la Piedad, colgado por sus testículos desde un puente dibujado que explota por los aires.

«He tomado el lenguaje fallero y sé que, por su localización, afectará. La Iglesia me ha frustrado con su idea de expiar los pecados del otro y, como el conejo, creo que con sus ideas siempre acabamos colgados por los cojones, olvidando que nacemos para el placer».

Tras esta entrada explosiva, abre la muestra una serie muy suave de dibujos mínimos a lápiz fino. Hay trampa, el trazo no existe: es vello púbico del propio artista, con el que ha trabajado imágenes entre lo infantil y lo sexual. «Aludo a los contratos sociales, a los nudos que nos hacemos mediante necesidades y frustraciones».

Unas trabas vitales que invitan a romper mediante el «hedonismo ético», la única revelación mística de la muestra, que rinde homenaje al filósofo Michel Onfray.

La exposición continúa con una serie de fotonovelas de los años setenta aumentadas e intervenidas.

Es otro homenaje «a los productos que circulaban entonces entre la gente que no podía ni ir al cine. Reivindico el valor de esta cultura de serie B».

Y una instalación: una pared barroca, tapizada con papel, ante la que cuelgan cuerpos de muñecos desnudos, amorfos, mutilados...

«Quiero reírme de todo, y de ese tabú que aún continúa en torno al desnudo y la excitación».

Además, la pared está cubierta de su serie After Chapman, que evoca –con su pulso y sobre reproducciones– la intervención de los hermanos británicos sobre un original de Goya.

«Mi trabajo es low-tech y sencillo, pretende desacralizar todo lo que me puede influir. Burlarme es la única manera que tengo de quitar importancia a los creadores que me importan y de poder explorar un territorio más personal».

Su obra es así un remake irónico del cine de Jean-Luc Godard y Tim Burton, de la música de El guateque y de Alaska, del Borges no político, de Ovidio, de los cínicos y de Joseph Beuys. «Me burlo de la sobrevaloración del mercado del arte. Asumo la creación como algo que me limpia continuamente y me da placer».

Valencia / Nacho Valle Ortí / Desde el 6 de marzo al 26 de abril / www.valleorti.com