Mario Benso
Amante del jazz, toca la guitarra, la flauta y, a veces, el piano.

Mario Benso lleva 17 años luchando por convertir al Café España en una sala de conciertos estable. Ahora celebra su aniversario con un concierto muy especial el jueves a las 22 horas. Costará 10 euros.

¿Cuántos conciertos se programan en 17 años?

No tengo ni idea. Pero si calculamos 8 meses de programación a un mínimo de 5 o 6 conciertos al mes, multiplica, salen más de 800.

¿Siempre estuvo clara la idea de ser un bar musical?

Sí. Somos un equipo y a los tres nos gusta mucho la música. Estaba muy claro que todos queríamos compaginar un negocio de hostelería con una sala de espectáculo. Además, el espacio lo permite. Tenemos un aforo importante que nos permite traer a buena gente.

El España es la sala más veterana, ¿cuál es el secreto para mantenerse?

Lo importante es tener afición. Si fuera por una cuestión económica haría mucho tiempo que no organizaríamos conciertos. Realmente con ellos no se gana dinero. Pero para nosotros tener a alguien en el escenario es una satisfacción personal.

¿Por qué es tan difícil llenar una sala?

La cuestión es que estas salas trabajan con sus propios recursos. Aquí a los artistas los paga la gente que viene a los conciertos y hay que arriesgar.

¿El España se ha consolidado como un bar musical?

Creo que sí. Hemos apostado por la continuidad y esa es la manera más eficaz de conseguir fidelizar a un público. Tener un programa con dos o tres conciertos a la semana significa que hay que hacer salir a la gente de su casa tres días y eso es un reto complicado. Un ejemplo de que la gente cuenta con nosotros son los conciertos de jazz de grupos de Valladolid que se llenan casi siempre.

¿Cuál es el mejor concierto que recuerda?

Es una pregunta que me han hecho mucho y no sabría decir. Recuerdo noches maravillosas, citas muy bonitas de jazz con Tete Montoliu, Chano Domínguez con Marta Valdés y otras de flamenco maravillosas, Poveda, Chano Lobato, conciertos de Rubial o la grabación de Javier Krahe.

¿Y el peor?

Hay algún concierto que he preferido olvidar, pero por circunstancias que no tienen que ver con lo musical. Recuerdo una anécdota. El primer día que tocó Tete Montoliu se nos inundó el bar. El edificio estaba en rehabilitación, hubo una gran tormenta y empezó a caer agua por todas partes. Fue un momento angustioso, pero al final se arregló.

¿Cuál será el concierto de aniversario?

Será el jueves y es de jazz. Hemos coincidido con un saxofonista americano muy bueno, Harry Allen, un gran músico de tendencia más bien clásica.

Y los próximos 17 años, ¿cómo se presentan?

No se si estaremos aquí dentro de 17 años. Creo que seguiremos, mientras haya energía y ganas, haciendo lo mismo que hemos hecho hasta ahora. Hemos contribuido con nuestro grano de arena a lo que es la vida musical y cultural de la ciudad.

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