Casa sostenible
Regular la temperatura ambiente y llenar al máximo los electrodomésticos antes de usarlos son algunas de las claves para hacer de tu vivienda un hogar verde. ARCHIVO

La preocupación por el medio ambiente y las acuciantes consecuencias del cambio climático han transformado la conciencia de la sociedad mundial, rescatando la "conciencia verde" e implementando medidas sostenibles en ámbitos como la industria, la economía e incluso la vivienda. Cualquiera puede cuidar del Planeta desde su propio hogar sin necesidad de grandes reformas, sino a base de pequeños gestos y cambios en la rutina.

Además, la propia Unión Europea se ha comprometido con el bienestar medioambiental y, a finales de 2020, todo nuevo edificio de nueva construcción deberá tener un consumo energético casi nulo, según la nueva directiva sobre rendimiento energético. Una tendencia en alza de la que los ciudadanos se pueden beneficiar, ya que también supone un elevado ahorro en las facturas de la luz y el agua.

Pero, ¿cómo lograr ser más sostenible sin salir de casa? Ofrecemos una serie de consejos para cambiar los hábitos del hogar de una manera sencilla, combatir el cambio climático y ahorrar en las facturas.

Ahorro energético

Lo primero que se puede hacer para reducir el gasto mensual en calefacción durante estos meses fríos de invierno es transformar las instalaciones en sistemas eficientes. Con regular la temperatura ambiente a 20ºC en invierno y a 26ºC en la época estival es más que suficiente, sobre todo teniendo en cuenta que por cada grado de diferencia podemos ahorrar un 8% más de energía. La domótica es otra aliada fundamental con la que ahorrar en la gestión de la calefacción, ya que regula su uso en función de la temperatura ambiente.

Por otro lado, y teniendo en cuenta que España está entre los países europeos con mayores horas de sol, instalar placas solares es una opción perfecta para conseguir autoabastecerse de energía y recargar pequeños dispositivos como baterías, televisores y electrodomésticos de pequeño tamaño.

Aunque cambiar las bombillas de la vivienda por unas de bajo consumo o LED implica una inversión, a la larga esta medida reporta beneficios tanto en la factura de la luz como en el medio ambiente. Estas cuentan con una vida útil ocho veces superior a las normales y pueden suponer un ahorro de 100 € al año de media, porque consumen un 80% menos de energía.

Luz natural y ventanas

El medio ambiente necesita la ayuda de toda la sociedad, que puede beneficiarse de lo que el Planeta ofrece de manera natural. La luz solar es un recurso que tiende a desaprovecharse y sustituirse por la que producen las bombillas, pero hay una serie de trucos con los que mantener la vivienda viva e iluminada. La máxima es aprovechar todo lo que se pueda la luz natural subiendo las persianas, corriendo las cortinas y eligiendo colores claros para pintar las paredes.

A parte de la luz, las ventanas son otro de los elementos a reforzar para luchar contra el cambio climático. Para quienes residan en lugares donde las temperaturas son bajas es recomendable instalar ventanas de vidrio doble o triple, ya que aumentan el aislamiento y evitan las pérdidas de calor dentro del hogar. En verano, abrir las ventanas para generar corrientes de aire naturales es otra forma de ahorrar en aire acondicionado.

Cada gota cuenta

Disminuir el consumo de agua es una de las tareas más sencillas y beneficiosas para el medio ambiente. Desde aprovechar el agua de lluvia, hasta recoger la que se malgasta en la ducha hasta cuando se regula la temperatura y cerrar el grifo si no se está usando el agua.

Esta última opción, además de muy interesante, es muy sencilla: existen varios tipos de bolsas pensadas especialmente para no derrochar ni una gota en la ducha, estas se cuelgan en un soporte fijado a la pared, se introduce el grifo para que el agua caiga dentro de la misma y, cuando esté a la temperatura deseada, se saca y nos duchamos con normalidad. El agua recogido en la bolsa puede reutilizarse para otras funciones como regar las plantas o cocinar, y todo sin malgastar agua y ahorrando dinero.

Los pequeños gestos son los que marcan la diferencia en la lucha contra el cambio climático, un compromiso que se refleja cada mes en la factura. Instalar nebulizadores en los grifos, que combinan el agua con aire e incrementan la presión, es otra de las medidas que se pueden llevar a cabo. Ahorrar y reutilizar el agua en usos terciarios (riego, en la cocina, para rellenar la cisterna, etc.) o para abastecer electrodomésticos es fácil, rápido y eficaz.

Conciencia verde entre fogones

Ayudar al Planeta cocinando es tan sencillo como seguir una serie de trucos: utilizar la olla a presión siempre que se pueda, ya que consume la mitad; cocinar con microondas en vez de usar el horno; no abrir el horno cuando se esté usando porque disminuye la temperatura de su interior en unos 20ºC; y aprovechar el calor residual de la vitrocerámica y el fuego, apagándolo unos minutos antes de que la comida esté lista.

Y para que los electrodomésticos rindan al máximo, lo mejor es utilizarlos siempre a carga completa o, si disponen de más opciones, usar los programas económicos y ecológicos. Para la lavadora es importante recodar que el agua fría es el modo menos dañino para el medio ambiente, mientras que la secadora es mejor evitarla a toda costa.

Zonas verdes y parques en Madrid