El acuerdo, a propuesta de la Consejería de Economía, Hacienda y Empleo a través del Servicio de Patrimonio, señala que los locales que se ceden se destinarán, en un plazo máximo de tres años, solo a este fin cultural y no a otros de interés social o de utilidad pública sin previa autorización de la Comunidad Autónoma, según ha informado el Gobierno en un comunicado.

Se establece un sistema de control por el que el Ayuntamiento de Santander deberá remitir cada tres años al Servicio de Patrimonio la documentación que acredite el destino de los bienes.

A partir de ahora, el Ayuntamiento tiene que hacer el asiento a su favor en el Registro de la Propiedad para que la cesión tenga efecto y comunicarlo al Servicio de Patrimonio. En la inscripción se hará constar el fin al que debe destinarse la finca, condiciones y cargas aparejadas, más la advertencia que si se quebranta lo pactado finaliza el acuerdo.

En caso de incumplimiento los inmuebles cedidos retornarán nuevamente al Gobierno regional según establece la Ley de Patrimonio de Cantabria.

El local de mayor volumen, con una superficie de 585,80 metros cuadrados, estaba ocupado por la antigua Imprenta Martínez, tiene un valor de 756.150 euros y es una gran nave interior diáfana, de amplias dimensiones y sin salida a la vía pública.

El otro está situado en la planta baja del edifico con una superficie de 152,78 metros cuadrados y valor de 296.172 euros. Al estar seguido al recinto de la antigua imprenta, una vez que se lleven a cabo obras de acondicionamiento, las nuevas instalaciones tendrán salida directa como un todo unido a la calle Cisneros de Santander.

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