Vagón de Metro con grafitis
Un vagón de Metro de Madrid vandalizado con grafitis. CEDIDA

Tres grafiteros pintaron este martes un vagón de tren de Metro de Madrid en la estación de Núñez de Balboa. Los responsables, que fueron detenidos, detuvieron sobre la medianoche el vehículo al accionar el freno de emergencia y realizaron una pintada de unos 40 metros cuadrados. La noche registró otro incidente similar en la estación de Tribunal, aunque un poco antes y de menor entidad. 

Se trata de los dos últimos actos vandálicos registrados en el suburbano, que desde la pasada noche de Halloween (31 de octubre) sufre una oleada de incidentes que se repiten casi a diario. El más grave ocurrió el pasado 2 de noviembre en la estación de Las Rosas, cuando un grupo de casi 50 grafiteros accedieron a las instalaciones de Metro y se enfrentaron a la Policía Nacional. 

Precisamente la nueva actitud de los grafiteros en los últimos tiempos es lo que más preocupa a los trabajadores y a las fuerzas de seguridad. "Siempre se han hecho pintadas en los vagones de Metro. Antes los pillabas, te insultaban y se iban. Pero ahora cada vez vienen en grupos más grandes y con una agresividad que nunca habíamos visto antes", asegura a 20minutos  un portavoz de Comisiones Obreras. 

Desde el Sindicato de Maquinistas de Metro reconocen que están algo asustados por la situación: "Han sido bastante agresivos en sus acciones. Cada vez son más numerosos y están bien organizados. Por primera vez, obligaron a un conductor a mover un convoy con pasajeros para pintarlo. Lo que hicieron fue secuestrar un tren, algo inaudito". 

Fuentes policiales consultadas achacan esta nueva forma de proceder a que son más jóvenes (menores de edad) y a las apuestas que hace entre ellos en las que hay dinero en juego. "Son un poco más jóvenes que antes y se creen que lo que hacen es un juego. Compiten para ver quien hacer la mejor pintada, la más rápida o la más grande en menor tiempo. Para ellos es un reto", afirman . "Son capaces de hacer lo que sea por ganar ese reconocimiento social. Hemos detectado también que hacen apuestas y se juegan dinero", añaden las mismas fuentes, que reconocen que en la mayoría de los casos les quintan los sprays y quedan libres. 

Los sindicatos reclaman a Metro de Madrid que aumente la seguridad y la presencia de al menos una persona en aquellas estaciones carentes de personal el fin de semana, que cifran en más de una treintena. También solicitan cambiar los sistemas de apertura de las cabinas "porque se pueden abrir con una simple llave de ferretería" y que los botones de llamadas de emergencia funcionen para garantizar la seguridad de trabajadores y pasajeros.

Desde Metro de Madrid, un portavoz explica que en enero entró en vigor un contrato de seguridad con un 20% más de presupuesto que aumenta las horas de vigilancia. En 2017, el coste total de las tareas de limpieza y daños ocasionados en las instalaciones por pintadas ascendió en 2017 a casi 1,6 millones de euros, 300.000 euros más que el año anterior. Se consumaron 852 grafitis y 212 pintadas frente a los 714 grafitis y 286 pintadas de 2016.

Este miércoles, la Comunidad de Madrid se reúne con la delegación de Gobierno en la región para pedirle que "se involucre" en la seguridad de Metro ante las repetidas acciones de los grafiteros. El Gobierno regional opina que Metro ya realiza numerosos esfuerzos pero que son necesarios más, ya que los grafiteros "al parar, a veces, los trenes en los túneles" ponen en peligro su seguridad y la de los pasajeros.

Multas de hasta 600 euros

En la actualidad, la justicia considera, por regla general, este tipo de actos de vandálicos como una falta que no supone la destrucción sino el deslucimiento de un bien. El artículo 626 del Código Penal castiga a "los que deslucieren bienes muebles o inmuebles de dominio público o privado, sin la debida autorización de la Administración o de sus propietarios" con la pena de 2 a 6 días de localización permanente o 3 a 9 días de trabajos en beneficio de la comunidad. Por su parte, la Ley de Seguridad Ciudadana, en su artículo 37, considera estos comportamientos como infracciones leves, con multas de entre 100 y 600 euros.

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