"El perro venía suelto, ladrando, me grapó el pantalón, y en un acto reflejo lo aparte con la pierna, pero no le dí ninguna patada", ha afirmado el acusado en la vista oral.

El juicio ha tenido lugar en el juzgado de lo penal número 2 de Avilés, donde la fiscalía ha mantenido su acusación , pidiendo una condena de 12 meses de cárcel para el acusado, asi como una inhabilitación de tres años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio, que tengan relación con los animales y una indemnización a la propietaria del perro de 410 euros por los gastos médicos, más los intereses legales.

El hombre, a preguntas de la Fiscal, ha relatado su versión de los hechos. "Llegué con un amigo, su mujer y su hijo a Trasona, nos bajamos de su coche, estábamos hablando, y de repente siento unos gritos de gaspar, gaspar, me giro, noto como un perro se me engancha al pantalón, me puse nervioso como es normal, lo aparté con la pierna, y cayó al lado mío".

Después la madre de la dueña del perro se acercó al lugar del suceso. "Me empezó a llamar de todo, cogió el perro en su cuello, y entonces se tranquilizó, quizás debería haberme ido, pero me quedé con ella, y al final me pidió disculpas. No supe más, hasta que meses después la Guardia Civil empezó a preguntar por mi padre, porque aquel día llevaba el coche de él", ha proseguido el acusado.

El acusado también se ha defendido relatando casos anteriores que el perro había producido en el vecindario. "Era un perro mal educado, y la gente estaba rabiada con él, porque ya había atacado a una señora y a un ciclista hace tiempo, y de hecho mi amigo cogió a su hijo pequeño en brazos para llevárselo cuando sucedió la escena", ha añadido.

La madre de la propietaria del perro, que responde a las iniciales de M.A.G, ha testificado en el juicio, y su versión ha sido totalmente contraria a la del acusado. "Estaba con el animal en mi parcela jugando a la pelota con él, se oyeron voces muy altas, y entonces el perro saltó la valla, corriendo y ladrando como otras veces", ha señalado en la vista oral.

"Yo salí detrás de él, por miedo a que un coche lo atropellase, ya que cruzaba la carretera, y entonces fue cuando vi a este individuo darle una patada. El perro fue botando varios metros como si fuese un balón de playa", ha añadido.

Cuando la mujer llegó al lugar increpó al acusado, y ya notaba que el perro tenía graves lesiones. "Lo recogí del suelo, y prácticamente no lo podía tocar, porque el animal se quejaba, tenía siete costillas rotas, lesiones en el hígado y también en el riñón, lo llevé a dos veterinarios, uno aquí y otro en Gijón, y al final lo tuvimos que sacrificar, porque no podía superar las lesiones que le provocó este individuo", ha explicado la madre de la dueña del perro.

M.A.G. también ha negado que el perro haya tenido algún incidente anterior con niguna vecina y con ningún ciclista. "A un perro nervioso, como son los de su raza, pero no agresivo, si la persona que estaba con este hombre le dijo, pero que haces tío, si es un perro de tres kilos, como se te ocurre", ha resaltado la mujer.

La propietaria del perro, que en aquella fecha, no se encontraba en Trasona, ha ratificado en la vista oral su denuncia contra F.B.G. La fiscal en su último alegato ha mantenido la petición de pena inicial, al considerar los hechos un delito de maltrato animal, mientras que la defensa ha pedido la libre absolución de su cliente al considerar que actuó en legítima defensa.

"Es cierto que es un perro de tres kilos, pero tiene boca y dientes con las que puede morder y transmitir enfermedades, con lo que la reacción de mi cliente ha sido lógica", ha concluido la letrada.

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