Una de las víctimas, de nacionalidad búlgara, fue comprada por la organización en su país de origen cuando tenía 14 años por 3.000 euros y obligada a casarse con un miembro de la organización, por lo que presentó una denuncia que abrió la investigación.

Las mujeres captadas eran explotadas laboralmente en tareas domésticas y después las obligaban a prostituirse -ejercían en la vía pública de Empuriabrava (Girona)- y a robar a sus clientes.

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