De hecho, únicamente el PP ha manifestado su apoyo a esta iniciativa, en línea con la ley que los 'populares' trataron de tramitar, sin éxito, en el Pleno de la Cámara Baja la semana pasada.

En la defensa de su proposición no de ley, el diputado de Foro, Isidro Martínez Oblanca, ha esgrimido que "renunciar al carbón equivale a sacrificar soberanía energética", y ha relacionado esta actividad con la caída de la actividad industrial, del 18,7% del PIB en el año 2000 al 16,4% en 2017. Una caída que en Asturias, ha apostillado, alcanza los 3,3 puntos.

Por ello, ha calificado como "despropósito" el anunciado cierre de las centrales térmicas, aceptado por la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al que ha acusado de "copiar de los manuales ecologistas más rancios".

Respecto a su incidencia en el medio ambiente, Oblanca ha defendido que en los actuales Presupuestos ya se incorporaron partidas para investigar en el control de sus emisiones en las propias centrales. Además, ha alertado de que el fin de estas centrales podría encarecer el precio de la luz entre un 5% y un 10%.

"ECOLOGISMO ROJIVERDE Y NEOECOLOGISMO ANARANJADO"

Únicamente el diputado José Ramón García Cañal, del PP, ha avanzado su apoyo a Foro, recordando durante el debate que la comisión demandada por el Congreso para avanzar en una "transición energética equilibrada y justa" y cumplir con los objetivos de descarbonización ya alertó de este encarecimiento en caso de renunciar a las térmicas.

Según sus conclusiones, no prorrogar el uso de las centrales elevaría los precios entre un 15% y un 25%, por lo que ha cargado contra el "ecologismo rojiverde y neoecologismo anaranjado", "buenos ecologistas de moqueta", ha dicho, a los que no les "importa el precio que se pague" para estar a la "vanguardia del ecologismo europeo".

Frente a ello, el PSOE ha acusado de traer esta iniciativa para "enredar políticamente", justo "cuando se ha iniciado el diálogo social" para negociar el cierre de las centrales térmicas. "Llega a ser insultante. No es propio de alguien que quiere solucionar un problema", ha criticado Ignacio Urquizu, que ha apostado por que la transición energética sea "justa", pues "es de justicia que las cuencas mineras, que han contribuido al desarrollo del país, tengan un futuro".

EVITAR EL DESASTRE DE OTRA RECONVERSIÓN

"Podemos mentir diciendo que hay futuro para el carbón cuando no lo hay", ha manifestado el portavoz de Unidos Podemos, Txema Guijarro, quien ha pedido "que el Estado se involucre decididamente para evitar lo que puede ser un desastre" y para que no se repita la reconversión "que ya padeció" España en los años 80.

Así, ha recordado que en el País Vasco, Cantabria y Asturias "se enquistaron el paro y la heroína, fruto de la desesperanza y la inacción del Gobierno", y ha apostado por impulsar el norte del país como potencia en energía renovable.

"Una cosa es la industria y otra son las térmicas", ha replicado, por su parte, la portavoz energética de Ciudadanos, Melisa Rodríguez, que ha instado a investigar el destino final de unos fondos mineros "que se han quedado en rotondas y no en las cuencas", recordando además la reciente sentencia de prisión al líder sindical y exdiputado socialista José Ángel Fernández Villa por apropiación indebida.

Por su parte, Joan Capdevila, de ERC, ha recordado que la tarifa ya es cara con un mayor peso de las energías 'sucias', carbón y nuclear que las renovables, y que además en las térmicas repercute un coste, el del CO2, que seguirá subiendo.

Por último, Idoia Sagastizabal, responsable económica del PNV, ha recordado que el fin del carbón ya lo marca la Comisión Europea con sus plazos: cierre de las minas dependientes en 2019 y de las centrales que no reduzcan de forma importante sus emisiones en 2020.

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