Jóvenes de fiesta
Un grupo de jóvenes divirtiéndose en una discoteca. GTRES

¿En algún momento se llega a ser demasiado mayor para irse de fiesta? Hay quien lo tiene muy claro: no. Pero el eterno debate ha llegado a ser merecedor de estudio y algunos de los más recientes han concluido que la edad en la que uno es "demasiado viejo para ser visto en una discoteca" son los 37 años.

Una investigación, realizada en Reino Unido y encargada por Currys PC World, quiso saber cuándo comienza la gente a decantarse por pasar las noches en casa delante de la tele o navegando por las redes sociales a salir y concluyó que a los 31 es cuando se empieza a preferir lo primero.

El estudio establece que es en ese momento cuando las salidas nocturnas empiezan a verse como excesivamente caras, un motivo mencionado por el 60% de los encuestados.

Mientras una noche de fiesta puede suponer una media de 35 libras (39 euros), un plan en casa, con comida para llevar y bebidas, puede costar por casi la mitad: 17 (19).

La resaca (para el 29%), la pereza por tener que arreglarse (22%), la dificultad de encontrar taxi (21%) y el "laborioso" proceso de encontrar canguro (12%) son el resto de principales cuestiones que llevan a los treintañeros a dejar de pisar las pistas de baile.

"El estudio pone de manifiesto que llega un momento en el que valoramos más la comodidad que una vida social agitada", apuntó el director de Marca y de Comunicación de Currys PC World, Matt Walburn, quien resaltó que "la tecnología es un gran señuelo que ha contribuido a modificar los hábitos" y ha hecho que "ahora sea prácticamente imposible estar aburrido en casa".