Imagen de archivo de un agente de la Guardia Civil
Imagen de archivo de un agente de la Guardia Civil GUARDIA CIVIL

Los hechos sucedieron el pasado viernes, 17 de agosto, cuando la Benemérita tuvo conocimiento del robo e inició una investigación para localizar, identificar y detener a los responsables.

Tras las pesquisas, los investigadores comprobaron que las tareas de apertura de las cerraduras de las puertas habían sido ejecutadas con mucho detalle y minuciosidad. Los autores trataron de no romper ni dañar los marcos de las puertas al abrir la cerradura, lo que indicaba cierta profesionalidad.

El robo se cometió durante el día, lo que para los efectivos denotaba que se trataba de "delincuentes con un alto nivel de conocimiento" y que podían ir disfrazados de trabajadores o incluso pertenecer al sector de la cerrajería.

Un amigo del denunciante prestó colaboración a la Guardia Civil, ya que era conocedor del sector. De esta forma, los investigadores descubrieron que la apertura de las cerraduras fue realizada por un cerrajero profesional de Gandia (Valencia), que actuó "totalmente engañado" por la detenida y ejecutó los actos de apertura de las puertas para acceder al interior.

La detenida, que había mantenido una relación sentimental con el dueño de la casa, hizo creer al cerrajero que había perdido las llaves de la vivienda, donde pretendía cometer el robo, y describió parte de las estancias del inmueble. Esto hizo creer al trabajador que verdaderamente era su domicilio.

Tras acceder a la vivienda, la sospechosa empezó a buscar objetos por el interior y se centró en dinero, joyas y efectos electrónicos de pequeño tamaño para no llamar la atención sobre los vecinos. La pulcritud en el acceso fue lo que delató la autoría del robo.

De esta forma, los guardias civiles lograron identificar a la presunta autora de los hechos, una mujer de 43 años que voluntariamente entregó parte de los efectos que había sustraído del interior de la vivienda a los agentes.

TIRÓ A UN CONTENEDOR LO QUE NO QUERÍA

El resto de objetos robados estaban en un contenedor de papel reciclado, adonde la mujer indicó a los agentes que había arrojado los que no quería. Fueron recuperados gracias a la ayuda del personal de mantenimiento de la localidad valenciana de Bellreguard, que desinteresadamente y con la ayuda de un camión grúa levantaron el contenedor.

En conjunto, se trataba de joyas, electrodomésticos, dinero en metálico y otra clase de objetos, con un valor total de alrededor de 6.000 euros. Tras su detención, la mujer ya ha pasado a disposición judicial.

Consulta aquí más noticias de Valencia.