Según ha informado el Ayuntamiento, el evento contaba con actuaciones musicales y venta de comida en un negocio cercano sin permiso para estas actividades.

La primera patrulla que llegó al lugar tuvo que soportar insultos y amenazas, lo que obligó a trasladar a la zona hasta siete agentes, así como solicitar la ayuda de la Guardia Civil.

Los vecinos habían denunciado la gran afluencia de personas haciendo acampada en dicho lugar, así como la celebración de fiestas multitudinarias en el local y en la playa.

Tras recopilar la información necesaria, la Policía y personal del departamento de Actividades del Ayuntamiento se personaron el pasado 10 de agosto en el local y comprobaron que se celebraba un concierto y una barbacoa, cobrándose una entrada de cinco euros.

Así, se abrió un expediente contra el local y se decretó una medida 'provisonalísima' de prohibición del concierto y la cocina por motivos de seguridad.

Tras la intervención, se descubrió que este jueves volvía a celebrarse una fiesta en la playa en protesta por la prohibición.

Antes de que arrancara el evento, una patrulla informó a los participantes sobre la normativa y, cuando se dirigieron a una persona que custodiaba instrumentos, unas 20 personas comenzaron a insultar y amenazar a los agentes, acorralándolos contra una pared de piedra. Así, la Policía tuvo que pedir refuerzos, impidiendo después la celebración de la fiesta.