El Poeta del Metro
J. Santatecla, el Poeta del Metro JORGE PARÍS

"Quien decida seguirte debe estar preparado para sentir con la piel desnuda". Un poema pegado junto al cartel con el nombre de una estación del metro de Madrid lleva impreso este verso. Puede ser cualquiera. Igual que quien lo lee. O lo coge, porque se puede coger y al girar el cartón con el poema leer una frase que es un reto como: "Pon el nombre de tu jefe/a en el estado de Whatsapp los próximos días".

Un poeta que con la firma de Santatecla lleva dos años dejando estos cartones poéticos con mimo y la esperanza de que alguien se detenga los lea y le gusten. Una firma que es real, es su apellido, Santatecla, la del joven de 27 años que cambió su Gandía natal por Madrid hace cuatro años y desde entonces ha recorrido no todas pero sí un gran número de paradas de metro. Hoy el resultado es un poemario, El niño mudo, con poemas inéditos, y algunos de los que ha ido dejando estación a estación. La unión: amor, desamor y amor. Y un aire optimisma en todos ellos. Que si duele duela con poesía. Como una buena banda sonora.

"Me hace mucha ilusión que me escriban y me digan que les he alegrado el día, y que me pregunten cuándo dejaré un poema en una estación determinada", dice el poeta, conocido como el poeta del Metro, y seguido por cientos de viajeros del suburbano.

Buscadores de letras como "No hay pasado que nos tumbre, presente por vivir o futuro que nos falte" o  "No se que nos va a pasar cuando nos crucemos siento tú tinta, y yo papel en un país de poetas".

Amor, desamor, esperanza y paso del tiempo planean por todos sus versos. "Empecé por un desamor  y seguí hablando de historias superadas y otras que se abren, de la huella de la infancia y las ganas de comer futuro en lugar de ser comidos por él", nos cuenta este joven que parece menos joven, aunque tal vez sea porque no responde al canon de una sociedad 'peterpanizada'.

"No soy el primero que ha empleado este lenguaje cotidiano y directo que se envuelve en poesía, antes lo ha hecho gente como Marwan o Irene X". Pero es poesía, no hay emociónes que inventar pero sí maneras de transmitirlas, y eso es precisamente lo que él ha hecho.

Poeta y cinéfilo que decidió estudiar Comunicación Audiovisual y diplomarse en Dirección de Cine, la literatura ha sido sin embargo siempre su vocación y pasión.  "Desde que recuerdo lo que hacía y quería era escribir".

¿Cómo se le ocurrió pegar sus poemas en el metro? "Cuando me monté en el metro me llamó la atención un chico con una guitarra que estaba pidiendo a los viajeros palabras y con ellas iba componiendo canciones pensé que yo podría hacer algo pareecido con mis poemas". Nos muestra las bonitas tarjetas que diseña con sus poemas yq eu sigue dejando en las estaciones de metro que le quedan. Y que son aún muchas.