El Juzgado de Melilla ha ordenado el ingreso en prisión de un empleado de farmacia de la ciudad, el melillense M.A.S., de 26 años de edad, al reconocer éste que vendía anabolizantes sin control después de que el propietario del establecimiento denunciara ante la Policía un alto consumo de anabolizantes, sin que en dicho establecimiento se
justificase su expedición con la perceptiva receta médica.

La investigación vino dada por una denuncia formulada por el dueño de la farmacia, la Policía Nacional inició la investigación comprobando cómo desde octubre de 2007 a enero 2008 su establecimiento había expedido numerosos medicamentos, de los denominados anabolizantes, "sin que hubiera control de los mismos, ya que tanto los pedidos como su expedición, deben constar en un soporte informático".

Al no tener cualificación profesional, adujo que desconocía que era obligatorio presentar receta médica

Además los agentes comprobaron cómo el sistema de seguridad informático de la farmacia "había sido configurado para que no generasen copias de estos pedidos". No obstante los investigadores descubrieron que se habían vendido 403 cajas de estos medicamentos desde octubre a enero y centraron las pesquisas en un empleado de dicha farmacia.

M.A.S. de 26 años de edad, natural y vecino de Melilla, finalmente reconoció haber vendido estos fármacos, si bien al no tener cualificación profesional, adujo que desconocía que era obligatorio la presentación de receta médica. Sin embargo, también admitió que lleva cinco años trabajando en dicha farmacia por lo que el juez que ha llevado el caso desestimó su justificación y decretó su ingreso en prisión.

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