"Lo que han hecho con esta chica es una injusticia. No entendemos cómo un centro de la mujer se puede permitir no proteger a sus trabajadoras". Así explicaron las alumnas del centro de la mujer Federica Montseny (Murcia) el despido de su antigua profesora de gimnasia.

Se llama Ana García y ha sufrido su primer despido a la antigua. Su error fue pedir a la directora del centro un aumento de sueldo (de 2 euros la hora), un contrato y empezar a cotizar a la Seguridad Social. "Niña, ¿vives en los mundos de Yupi?", fue la respuesta de la directora, según la versión de la profesora.

Pidió un aumento, un contrato y cotizar la Seguridad Social
Tras la conversación, el centro, que tiene su sede en el edificio del Puertas de Castilla, decidió prescindir de la profesora y se lo comunicó tres días antes.

El problema es que como estamos a mitad de curso, los centros ya tienen a todos sus profesores, y Ana tendrá que esperar hasta el verano para poder encontrar trabajo. Por su parte, la directora del Centro de la Mujer Federica Montseny (que se identificó como Camila) explicó su versión. "Esa chica no está bien de la cabeza y sólo busca problemas. Por esta razón todas las socias del centro decidimos que dejara de dar clase".

Las socias se quejan

Las antiguas alumnas de Ana (son 75) y a su vez socias del centro no entienden su destitución y exigirán al centro su readmisión y que se le suba el sueldo. Además, explicaron que se ha tomado la decisión sin contar con ellas.

"La dirección nunca nos consultó el cese de la profesora. Tanto es así, que los primeros días que faltó Ana nos dijeron que se había puesto enferma. No nos dijeron que no volvería", explicaron sus antiguas alumnas.

El Ayuntamiento se lava las manos

El Consistorio de Murcia no tiene nada que decir sobre el despido de la profesora del centro de la mujer Federica Montseny. "Cada centro de la mujer tiene su propia autonomía para autogestionarse y el Ayuntamiento no tiene nada que ver con su gestión", explicaron fuentes municipales. Eso sí, dejan muy claro que un centro de la mujer tiene que diferenciar entre trabajadores y voluntarios.